MINOTAUROS DE GREDOS

Como sucediera cuando hablamos de Zacapeal, mi afición por la mitología griega ha vuelto a colarse en el título de un post.

Minotauro

Minotauros en el arte, pintura y mosaico

Pero que esta manía mía no os confunda, ya que no hablaremos -al menos literalmente-del mítico habitante del laberinto de Dédalo, hijo de Parsifae y el Toro de Creta. Lo tomo como símil basado en la hibridación que caracteriza a este monstruo mitad -superior- toro, mitad -inferior- humano. Esta unión, la del hombre y el Toro, en Gredos adquiere un significado especial, pues aunque actualmente sus pueblos son conocidos gracias al turismo, la ganadería siempre ha ocupado un lugar muy importante.

Vacas en Gredos

Vacas de raza avileña en la finca de Los Leños -Hoyos del Espino-.

Lógicamente en Gredos no hubo minotauros, pero sí hubo personas que se “transformaban en toros” el 17 de enero de cada año; se trataba de una diversión infantil, muy del agrado de los muchachos, y tan sencilla como auténtica…

Ilustración

Ilustración de "El Día de los Campañillos" en Aires de Gredos

Según Alfredo González -a quien agradezco la información e ilustraciones- en primer lugar, tanto niños como jóvenes se ponían al cuello cencerros de diversos tipos y tamaños que recibían un nombre concreto dependiendo del animal para el que estuvieran concebidos: changarros/as, cencerras, campanillos, picotas, truquillos/as, zumbas, piquetes, esquilas, arrieras, cañones…etc. Una vez hecho esto, corrían por las calles del pueblo haciéndolos sonar; es por ello que también se conocía esta celebración como “El Día de los Campanillos”.

Cencerros o campanillos

Campanillos o cencerros

Algunos de los chavales se  ponían cuernos auténticos que podían tener en sus casas, y, atándolos a un trozo de madera, se hacían pasar por verdaderas reses embistiendo a todo el que se encontraban.

Pero de entre todos los ingenios que se fabricaban para tal acontecimiento (y no eran pocos), el que más llamaba la atención era una cabeza de toro de mimbre blanca, cuyo lucimiento por parte de los mozos de mayor edad era un honor muy disputado. Se trataba de una refinada muestra de artesanía de las que hoy encontramos en extinción. Dicha cabeza, afortunadamente, se conserva; yo he podido verla y probarla gracias a la amabilidad de sus propietarios.

Cabeza de toro de mimbre

Cabeza de toro de mimbre y quien escribe probándola

Un ejemplar similar aparece mencionado en la obra de Benito Pérez Galdós El doctor Centeno:

             “…Y tanto repitieron los chicos aquel juego, que llegaron a organizarlo convenientemente, para lo cual tenía especial tino el gran Juanito del Socorro, sujeto de mucho tacto y autoridad. Era empresario y presidente, acomodador y naranjero. Dirigía las suertes y asignaba a cada cual su papel, reservándose siempre el de primer espada. A Felipe le tocaba siempre ser toro. [111]

Quisieron proporcionarse una de esas cabezotas de mimbres que adornan las puertas de las cesterías; pero no lograron pasar del deseo al hecho, porque no había ningún rico en la cuadrilla, ni aunque se juntaran los capitales de todos, podrían llegar a la suma que se necesitaba. Se servían de una banasta, donde Felipe metía la cabeza. ¡Con qué furor salía él del toril, bramando, repartiendo testarazos, muertes y exterminio por donde quiera que pasaba! A éste derribaba, a aquél lo metía el cuerno por la barriga, al otro levantaba en vilo. Víctimas de su arrojo, muchos caían por el suelo, hasta que Juanito del Socorro, alias Redator, lo remataba gallarda y valerosamente dejándole tendido con media lengua fuera de la boca.”

Benito Pérez Galdós El Doctor Centeno, pp. 111-114.

He de señalar que la única noticia que tengo de esta práctica en Gredos viene de Hoyos del Espino, por ello os agradecería que si en vuestros pueblos vivisteis algo similar, me lo contéis en la parte de comentarios, y así dar una visión más completa, ya que como se menciona en Léxico Español de los Toros de José Carlos de torres, este “Juego del Toro” estaba bastante extendido.

            “Nadie quería cargar con los cuernos, porque ha de saberse que, como el juego del toro estaba muy extendido, en las cesterías y en las tiendas de juguetes se vendían cabezas de toro de mimbre, que se encasquetaban las cabezotillas de los encargados de embestir. Abundaban asimismo otras más toscas y sumarias, aunque más terroríficas, porque consistían en unos cuernos de verdad montados en una tabla con dos asas que empuñaba el torito humano” (Paseíllo por el planeta, p.13). Juego de la sociedad tradicional de antaño.

José Carlos de torres, Léxico Español de los Toros, p. 451 

            Y ya que estamos con citas literarias concluyo aquí con una extraída del  libro Aires de Gredos, del ya mencionado Alfredo González, y a cuyo llamamiento me sumo…

“Habiendo descrito someramente en qué consistía esta fiesta, no me daré por satisfecho si no dejo sembrado en la mente de quienes en la actualidad disfrutan de la saludable alegría de vivir sus ilusiones en nuestro querido pueblo ¿Por qué no revivir esta tradición?. Con las facilidades que hay en la actualidad, con el envolvimiento y ayuda de las instituciones locales, con el talento y las ganas del hacer bien las cosas que caracterizan a los habitantes de Hoyos del Espino, con tanta buena gente, no será difícil que, en cualquier año próximo, se celebre una fiesta el día de San Antón que seguirá llamándose “El día de los Campanillos”

Alfredo González Tejado, Aires de Gredos, p. 215

Ganado vacunoGanado vacuno en Navacepeda de Tormes

Andrés M.

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¡SE ARMÓ EL BELÉN!… EN GREDOS

UN POCO DE HISTORIA

PASTOR CON CABRA

El origen del Belén se remonta a los albores del cristianismo, ya que en algunas catacumbas paleocristianas aparece representada la escena de la Natividad, aunque de forma pictórica. En el siglo VII el Papa Teodoro mandó construir en la Iglesia de Santa María la Mayor, de Roma, un oratorio que reprodujera la cueva de Belén. Sin embargo, la tradición considera a San Francisco como el auténtico precursor de esta costumbre al celebrar en la noche de Navidad de 1223 una misa en una cueva de Greccio (Toscana), durante la cual se figuró el Nacimiento con una imagen del Niño Jesús, el buey y la mula. Este hecho tuvo una gran repercusión, y por ello, los franciscanos se encargaron de la difusión de esta conmemoración plástica del aniversario de Cristo.

El culmen de la tradición belenista se alcanzó en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino de las Dos Sicilias, desbordando el ámbito religioso para pasar a la Corte, la nobleza y alta burguesía y finalmente a ambientes populares. Los Belenes napolitanos se caracterizan por su espectacular escenografía con muchas figuras agrupadas en escenas y tipos populares de gran realismo y expresividad.

 LOS BELENES DE GREDOS

El objetivo de esta entrada no es hacer un recorrido exhaustivo por todos los belenes que tanto asociaciones como particulares realizan con esmero y dedicación en nuestra comarca cada año. Así que nos centraremos en dos ejemplos muy significativos; uno, el de la iglesia parroquial de Navalperal de Tormes, que actualmente puede ser visitado, y otro que se ha venido celebrando en los últimos años en Hoyos del Espino, y que por desgracia no podremos disfrutar este año.

DETALLES DE LOS BELENES DE HOYOS DEL ESPINO Y NAVALPERAL DE TORMES

Belén de Hoyos del Espino (derecha) y Navalperal (izquierda)

 – El Belén de Navalperal de Tormes

El responsable de esta iniciativa es Adrián Navalón, quien, con la ayuda de los vecinos de Navalperal de Tormes ha realizado el montaje de este Belén durante los últimos 5 años. En un primer momento lo ubicó en su propia casa en este municipio, pero animado por los vecinos, y para disfrute de todos, al año siguiente comenzó a montarlo en la preciosa iglesia de San Andrés.

POTRO, AMEALES Y MAMPARA

Podríamos decir que esta escenografía es como un “Navalperal en miniatura”, y no solo por la reproducción de su magnífica torre y el potro de herrar de su plaza, sino por la materialización de elementos tan característicos como las ameales, los chozos de pastores (con gran detallismo en el interior, aunque no se pueda apreciar desde fuera), las “mamparas” que éstos utilizaban en Gredos cuando cuidaban sus rebaños o los jergones de lana en los que dormían.

CHOZOS DE PASTORES

También es buen reflejo de costumbres locales como el arado de los campos, la trilla, la matanza…etc.

ARADO, MATANZA Y TRILLA

La referencia al paisaje serrano la pone un mural con las vistas de Gredos desde este municipio así como una pequeña garganta de agua natural.

Para visitarlo podéis acercaros los domingos por la mañana en horario de misa o preguntar en el pueblo por las mayordomas, que si pueden, os lo enseñarán con mucho gusto.

–  El Belén de Hoyos del Espino

El responsable de este magnífico ejemplo es Alfredo González Tejado, originario del propio pueblo para quien ha concebido en exclusiva los tres montajes que a continuación se detallan.

EN BUSCA DE POSADA

El primero de ellos se expuso en la Navidad de 2007/2008 con el título “Raíces de la Navidad”, que aludía a las raíces con las que se elaboraron muchas de sus piezas. El segundo, durante las fiestas navideñas de 2008/2009 se llamó “Camino de la Navidad”. El tercero fue más allá y se centró en una práctica muy ligada a la zona “El Belén de Gredos-La Transumancia” y dado su éxito, al año siguiente (2010/2011) se repitió esta temática ampliando el número de figuras.

EL PASTOR, EL LABRADOR, EL CARRETERO

Según su artífice, Alfredo González, el motivo que le llevó a emprender esta iniciativa hacia 1997 fue destacar la riqueza etnográfica de Gredos plasmada en sus figuras, que aluden a los usos y costumbres de la zona (muchos de ellos hoy perdidos). También quiso reflejar la fauna, el paisaje y la arquitectura popular serrana.

PAISAJE DE GREDOS Y ARQUITECTURA POPULAR

Los materiales son siempre autóctonos y de origen natural: en principio fueron solamente “piñotas”, pero más adelante decidió incluir raíces y palos de pino, olivo, roble, vid, piorno, jara, enebro, sabina…etc.

REYES, OFERENTE, LAVANDERA

Si bien los primeros años hubo un gran interés para que el proyecto saliera adelante, lo cierto es que con el paso de los años cada vez fue más difícil mantenerlo por la falta de personal para abrir y vigilar el local de la instalación.

Sería interesante encontrar la manera de que podamos seguir disfrutando durante mucho tiempo de estos magníficos Belenes que con tanta dedicación han sido elaborados, y que tan bien reflejan una realidad no tan remota en el tiempo de nuestra querida Sierra de Gredos.

¡Hasta la próxima entrada!

Andrés M.