MARÍA MUÑOZ, “LA VENERABLE”: INFANCIA Y JUVENTUD

Cada de 14 de mayo en Hoyos del Espino se celebra  la fiesta en honor de María Muñoz, o lo que es lo mismo, la Venerable, un personaje tan interesante como desconocido.

El término “Venerable” equivale a respetable, digno de estima y honor; pero también hace referencia a la persona que ha hecho profesión en la vida monástica. En la persona de María Muñoz encontramos ambos significados simultáneamente.

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Retrato de "La Venerable" en el Santuario de Ntra. Sra. del Espino.
Copia del siglo XIX sobre el original del XVII de Piedrahita

La leyenda popular cuenta que era una mujer muy devota de la Virgen del Espino y que, ante unos atacantes, pidió que la hiciera fea. Es curioso, que siendo esta información la más extendida, no esté reflejada en ninguna de sus biografías, algunas dictadas por ella misma. Por ello, deberíamos pensar que es una adición sin fundamento a la historia de esta mujer. Lo mismo sucede con la afirmación de que ella fue quien hizo rodear el pueblo con una serie de cruceros a fin de protegerlo de todo mal.

Santuario de Ntra Sra del Espino

Santuario de Ntra. Sra. del Espino, exterior

También se dice que al ser tan devota, de niña se escapaba, incluso de noche, al Santuario de Ntra. Sra. del Espino a rezar, hasta el punto que su madre tenía que atarla a la pata de la cama, siendo el Niño Jesús quien la liberaba. Esta parte sí está documentada en sus biografías, por lo que podemos decir que es, de lo poco “veraz” que sobre ella se sabe en el pueblo o, al menos, esto es lo que yo sabía antes de abordar el tema, con motivo del IV Foro Guiomar de Ulloa, en el que dí una charla sobre su persona.

BIOGRAFÍAS

Contamos nada menos que con 5 textos biográficos sobre María, lo que nos da cuenta del interés que su vida ha despertado desde el siglo XVII hasta hoy:

  1. En primer lugar, La Venerable dictó su historia de su a petición de Andrés Sánchez Tejado, párroco de Hoyos del Espino en 1635, cuando ella contaba con 46 años. El mismo año murió ese bachiller, pero su sucesor, Matías Contreras, continuó con esta empresa. Sería pues una autobiografía.
  2. La segunda, fue escrita en 1661 por el Padre Manuel Bárcena en Piedrahíta a un año de la muerte de la Venerable .
  3. La tercera fue publicada en 1720 por el Padre Luis de Santa Teresa, con comentarios del Padre Mateo Grogero.
  4. La cuarta, fue redactada por D. José Carrera Medina en 1872. De ella queda todavía algún ejemplar original en ciertas casas del pueblo.
  5. La quinta, bajo el título de “Flor de Gredos” fue publicada por Alfonso María López Sendín en 1979. Además de dar a conocer la vida de la Venerable, su objetivo era iniciar o promover la incoación del proceso de su beatificación, pero no lo consiguió.

INFANCIA

María Muñoz nace y es bautizada en Hoyos del Espino en 1589. 4 años más tarde nacerá su hermano, José Muñoz, a quién siempre estará muy ligada.

Devota cristiana desde niña, se refería al Niño Jesús como su “Corderito”.

corderito

Detalle del cuadro anterior.

Con 3 años y medio, viendo que un primo suyo se casaba, quiso casarse ella también. Acudió a su madre para que le buscara marido, ella le dijo que tenía reservado un esposo, el hijo de una señora que estaba en el Santuario. Así, marchó ella a la iglesia, donde se le abrieron las puertas de par en par y fue conducida por un muchacho de aspecto angelical, ante la Virgen y el Niño que extendieron sus manos para coger la suya. Así, dice ella, la Virgen los unió en matrimonio.

Virgen DolorosaVirgen Dolorosa del Santuario de Ntra. Sra. del Espino. 
Imagen de vestir de tipo olotino. S. XIX.

Tras esto, tuvo la Venerable una visión en la que se le apareció la Virgen con muchos cuchillos clavados en su pecho (como en la foto superior). Ésta le dijo: “Si has de ser la esposa de mi hijo, has de llevar estos cuchillos”. La protagonista, interpreta los cuchillos como todas las penurias que debía de pasar a lo largo de su vida para cumplir los designios divinos.

A partir de entonces se narran multitud de apariciones, sobre todo del Niño Jesús pero también del Diablo en diversas formas intentando tentarla o hacerle daño. También de la Virgen bajo las advocaciones de Ntra. Sra. del Espino (en Hoyos) y Ntra. Sra. del Risco (en Amavida). Asimismo, difuntos -que ella había conocido en vida-, ángeles y santos como Sta. Catalina de Siena y Sta. Teresa.

Con 9 años comulga por primera vez, afirmando que la forma voló hacia ella, cuando se encontraba detrás de una puerta de la iglesia. Este hecho se repetirá muchas veces a lo largo de su vida, ocasionando todo tipo de reacciones por su parte.

Sin embargo, no será hasta que cumpla los 11 años cuando haga la comunión de forma oficial.

JUVENTUD

En 1614, con 25 años, La Venerable sufrió una angina durante 4 días que solo se curó al ponerle el collar con el que se decía que se apareció la Virgen del Espino. Esto aparece reflejado en el que se conoce popularmente como el “Libro de los Milagros de la Virgen del Espino”. Un documento que fue iniciativa del Bachiller Andrés Sánchez Tejado, el mismo que más tarde ayudará a nuestra protagonista a poner por escrito su biografía. La Venerable es citada a declarar en 1617, 3 años después de que padeciera esa enfermedad.

En 1615, Con 26 años la Venerable se encuentra en Oropesa sirviendo a Don Juan Álvarez de Toledo y Doña Luisa Pimentel, Condes de Oropesa. Aquí, el padre Francisco de Cogolludo (su confesor en esas tierras) profetiza su futuro. Vaticina la muerte de los condes en los próximos días. Le dice también que marche con su confesor (AST) y un primo -que vendrán al día siguiente a por ella-, que su hermano se ordenará sacerdote en Amavida, el préstamo de dinero que recibiría (por parte del Duque de Béjar), y la muerte de su hermano poco tiempo después.

Entre 1617 y 1618 La Venerable se encuentra en Ávila. Allí apreciaron su virtud los señores del Cabildo catedralicio. Por otro lado, entabló amistad con varias religiosas del monasterio de la Encarnación como Doña Teresa de Obregón Tabera, Juana Bautista y Juana de los Reyes.

Al ser éste solo un repaso de los primeros años de La Venerable, los que pasó en Hoyos del Espino, finalizamos aquí la entrada… Luego vendrían varios viajes y su ingreso en el Carmelo de Piedrahía, pero de ello hablaremos en futuros post.

Gracias por seguir este blog, su página en facebook, y, sobre todo, por vuestros amables comentarios y los datos de los que tanto aprendo.

Andrés Martín

Licenciado en Historia del Arte

MINOTAUROS DE GREDOS

Como sucediera cuando hablamos de Zacapeal, mi afición por la mitología griega ha vuelto a colarse en el título de un post.

Minotauro

Minotauros en el arte, pintura y mosaico

Pero que esta manía mía no os confunda, ya que no hablaremos -al menos literalmente-del mítico habitante del laberinto de Dédalo, hijo de Parsifae y el Toro de Creta. Lo tomo como símil basado en la hibridación que caracteriza a este monstruo mitad -superior- toro, mitad -inferior- humano. Esta unión, la del hombre y el Toro, en Gredos adquiere un significado especial, pues aunque actualmente sus pueblos son conocidos gracias al turismo, la ganadería siempre ha ocupado un lugar muy importante.

Vacas en Gredos

Vacas de raza avileña en la finca de Los Leños -Hoyos del Espino-.

Lógicamente en Gredos no hubo minotauros, pero sí hubo personas que se “transformaban en toros” el 17 de enero de cada año; se trataba de una diversión infantil, muy del agrado de los muchachos, y tan sencilla como auténtica…

Ilustración

Ilustración de "El Día de los Campañillos" en Aires de Gredos

Según Alfredo González -a quien agradezco la información e ilustraciones- en primer lugar, tanto niños como jóvenes se ponían al cuello cencerros de diversos tipos y tamaños que recibían un nombre concreto dependiendo del animal para el que estuvieran concebidos: changarros/as, cencerras, campanillos, picotas, truquillos/as, zumbas, piquetes, esquilas, arrieras, cañones…etc. Una vez hecho esto, corrían por las calles del pueblo haciéndolos sonar; es por ello que también se conocía esta celebración como “El Día de los Campanillos”.

Cencerros o campanillos

Campanillos o cencerros

Algunos de los chavales se  ponían cuernos auténticos que podían tener en sus casas, y, atándolos a un trozo de madera, se hacían pasar por verdaderas reses embistiendo a todo el que se encontraban.

Pero de entre todos los ingenios que se fabricaban para tal acontecimiento (y no eran pocos), el que más llamaba la atención era una cabeza de toro de mimbre blanca, cuyo lucimiento por parte de los mozos de mayor edad era un honor muy disputado. Se trataba de una refinada muestra de artesanía de las que hoy encontramos en extinción. Dicha cabeza, afortunadamente, se conserva; yo he podido verla y probarla gracias a la amabilidad de sus propietarios.

Cabeza de toro de mimbre

Cabeza de toro de mimbre y quien escribe probándola

Un ejemplar similar aparece mencionado en la obra de Benito Pérez Galdós El doctor Centeno:

             “…Y tanto repitieron los chicos aquel juego, que llegaron a organizarlo convenientemente, para lo cual tenía especial tino el gran Juanito del Socorro, sujeto de mucho tacto y autoridad. Era empresario y presidente, acomodador y naranjero. Dirigía las suertes y asignaba a cada cual su papel, reservándose siempre el de primer espada. A Felipe le tocaba siempre ser toro. [111]

Quisieron proporcionarse una de esas cabezotas de mimbres que adornan las puertas de las cesterías; pero no lograron pasar del deseo al hecho, porque no había ningún rico en la cuadrilla, ni aunque se juntaran los capitales de todos, podrían llegar a la suma que se necesitaba. Se servían de una banasta, donde Felipe metía la cabeza. ¡Con qué furor salía él del toril, bramando, repartiendo testarazos, muertes y exterminio por donde quiera que pasaba! A éste derribaba, a aquél lo metía el cuerno por la barriga, al otro levantaba en vilo. Víctimas de su arrojo, muchos caían por el suelo, hasta que Juanito del Socorro, alias Redator, lo remataba gallarda y valerosamente dejándole tendido con media lengua fuera de la boca.”

Benito Pérez Galdós El Doctor Centeno, pp. 111-114.

He de señalar que la única noticia que tengo de esta práctica en Gredos viene de Hoyos del Espino, por ello os agradecería que si en vuestros pueblos vivisteis algo similar, me lo contéis en la parte de comentarios, y así dar una visión más completa, ya que como se menciona en Léxico Español de los Toros de José Carlos de torres, este “Juego del Toro” estaba bastante extendido.

            “Nadie quería cargar con los cuernos, porque ha de saberse que, como el juego del toro estaba muy extendido, en las cesterías y en las tiendas de juguetes se vendían cabezas de toro de mimbre, que se encasquetaban las cabezotillas de los encargados de embestir. Abundaban asimismo otras más toscas y sumarias, aunque más terroríficas, porque consistían en unos cuernos de verdad montados en una tabla con dos asas que empuñaba el torito humano” (Paseíllo por el planeta, p.13). Juego de la sociedad tradicional de antaño.

José Carlos de torres, Léxico Español de los Toros, p. 451 

            Y ya que estamos con citas literarias concluyo aquí con una extraída del  libro Aires de Gredos, del ya mencionado Alfredo González, y a cuyo llamamiento me sumo…

“Habiendo descrito someramente en qué consistía esta fiesta, no me daré por satisfecho si no dejo sembrado en la mente de quienes en la actualidad disfrutan de la saludable alegría de vivir sus ilusiones en nuestro querido pueblo ¿Por qué no revivir esta tradición?. Con las facilidades que hay en la actualidad, con el envolvimiento y ayuda de las instituciones locales, con el talento y las ganas del hacer bien las cosas que caracterizan a los habitantes de Hoyos del Espino, con tanta buena gente, no será difícil que, en cualquier año próximo, se celebre una fiesta el día de San Antón que seguirá llamándose “El día de los Campanillos”

Alfredo González Tejado, Aires de Gredos, p. 215

Ganado vacunoGanado vacuno en Navacepeda de Tormes

Andrés M.

CHOZOS DE GREDOS

El paisaje de Gredos aparece salpicado por pequeñas construcciones casi olvidadas y, en muchos casos, derruidas, que en un tiempo no muy lejano fueron esenciales para la supervivencia de nuestros ancestros.

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Chozo en los alrededores de La Covacha (Hoyos del Espino)

Se trata de los chozos; edificios de enorme valor etnográfico e histórico que todavía hoy nos hablan de un modo de vida en el que la subsistencia era el principal objetivo. Son reflejo del trabajo, la lucha y el esfuerzo del hombre por sobrevivir en un entorno tan hostil como el nuestro en una época en la que nada era ni fácil ni cómodo.

Esta realidad, todavía hoy, puede resultaros muy familiar a algunos de vosotros.

Gredos hace unas décadas no era el paraíso de descanso y desconexión con el que hoy nos identificamos todos. Muy al contrario, su geografía abrupta y su clima extremo hacían de esta sierra un medio en el que lo importante era sobrevivir.

En este entorno, la ganadería y, en menor medida, la agricultura hacían que las jornadas en el campo fueran muy largas, y podían prolongarse por varios días o incluso meses en cuando la temperatura era más suave. El aprovechamiento del pasto para el ganado implicaba hacer largos recorridos con las reses, y no permitía la vuelta al hogar al terminar cada jornada.

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Chozo en la finca de El Jabalí (Navarredonda de Gredos)

De esta necesidad de cobijo mientras se realizaban estas labores, surjen estas pequeñas edificaciones.

La técnica de la piedra seca

Es como se conoce el método constructivo empleado en este tipo de arquitecturas. Se basa en el empleo del material cercano a la explotación ganadera, en el caso de Gredos la  piedra granítica. La construcción de un chozo servía tanto para guarecer al pastor como para limpiar la finca de estos elementos que aplastaban el pasto y estorbaban al ganado.

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Chozo de Las Tejoneras (Navacepeda de Tormes - San Juan de Gredos)

Se trataba de usar esa piedra sin ningún otro elemento más que su propio peso y recurriendo al perfecto anclado de cada pieza inmovilizándolas por medio de cuñas. Era una técnica depurada que requería de ciertos conocimientos que se transmitían de padres a hijos. Su origen se remontaría a la Prehistoria, más concretamente a la etapa Neolítica, en la que los pueblos, nómadas hasta entonces, comienzan a hacerse sedentarios amparados por el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Las piedras apenas se trabajan, sólamente se emplea una maza de hierro para retocarlas y para introducir otras piedras más pequeñas que actúan como cuñas entre las losas más grandes. Se trata de una técnica efectiva, y por ello ha perdurado en el tiempo, ya que no requeire de grandes medios para su ejecución.

Aparte de los chozos, este método se ha empleado en los paredones que hacen de linde entre las diferentes propiedades y, en zonas agrarias, en los muros que aterrazan las laderas delimitando bancales de cultivo.

Cubriciones

En general, estas construcciones, a la hora de cubrir los espacios, siguen dos procedimientos: la cúpula y el techado con vigas.

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Cuando hablamos de “cúpula”, hay que tener presente que el modelo más frecuente es el denominado de falsa cúpula: un cerramiento que se da fundamentalmente en chozos de planta circular, haciendo que el diámetro de las sucesivas hiladas sea cada vez menor, con lo que gracias a su aproximación, se produce el cierre del conjunto.

En el apartado de las techumbres sostenidas por vigas suelen presentarse pocas variedades. Este procedimiento se utiliza para cubrir pequeñas construcciones de escasa altura, reducidas dimensiones y plantas cuadrangulares o levemente rectangulares. Los constructores se limitan a colocar tres o cuatro maderos de parte a parte de los muros, para sobre ellos depositar finas lajas de piedra, tierra y cascajo.

 Espacios complementarios.

– Puertas. La abertura suele estar orientada hacia el sur para aprovechar la luz del Sol y no suele superar el metro y medio de altura. Su anchura ronda los 70 u 80 cm de promedio.

Lo verdaderamente interesante de estos accesos son sus remates, que se basan en dos modelos:

– Con dintel: la abertura se remata con una gran losa horizontal apoyada directamente sobre ambos lados del muro, sobre las propias jambas o bien sobre dos losas colocadas a ambos lados haciendo de rudimentarias impostas. Sobre este dintel se continúa el cerramiento del conjunto.

– Con remate alzado: la complejidad aquí es mayor ya que sobre las jambas de las puertas se articulan elementos, bien en forma de arco o bien con la colocación de dos losas formando ángulo formando un remate triangular.

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– Respiraderos: En las escasas ocasiones en que los muros presentan aberturas, éstas no pasan de ser pequeños ventanucos o respiraderos colocados en la parte alta, para dar salida a los humos de los fuegos encendidos en su interior, o para adecuar la construcción a una función específica.

Chimenea: Suele aparece adosada al muro por su cara interior, con desarrollo vertical hacia lo alto, atraviesa el muro abriéndose camino hacia el exterior.

 Acondicionamiento interior

En determinadas circunstancias, se tiende a dotar a la construcción de una cierta “comodidad” y así, en algunos casos aparecen elementos en su interior de función muy específica como pueden ser: pesebres, alacenas o bancos adosados al muro.

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El Chozo Blanco (Serrota)

Uno de los ejemplos más interesantes es el denominado Chozo Blanco, ubicado en plena Serrota. Si queréis visitarlo, os dejo aquí las indicaciones de cómo llegar.

Conclusión

Los hombres y mujeres que vivieron de nuestros campos tuvieron que dar respuesta a sus necesidades de cobijo; recurriendo a las piedras dispersas por sus tierras consiguieron optimizar este recurso empleando una técnica milenaria, la de la piedra seca. Es por ello que estas construcciones debemos entenderlas como un símbolo del dominio de la tierra, pero no como lo entendemos hoy, sino de una forma totalmente sostenible y ecológica.

¡Hasta el próximo post!

Andrés M.

ZACAPEAL: LA ATLÁNTIDA DE GREDOS

Hoy entramos en un tema que, personalmente considero fascinante, ya que tiene que ver con una leyenda local que habla sobre el pueblo desaparecido de Zacapeal.

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Pero antes acerquémonos a otra conocida leyenda, aunque nada local, con la que estableceremos ciertos paralelismos. Se trata del relato que narra Platón en sus Diálogos, concretamente en el Timeo y en el Critias, acerca de la Atlántida. En estos textos se menciona que el mítico continente estaba situado más allá de las Columnas de Hércules (que la Antigüedad situaba en el Estrecho de Gibraltar). La historia se remonta en el tiempo varios miles de años para narrar cómo los habitantes de este territorio, los atlantes, fueron castigados por los dioses por su soberbia y ansias de dominación, a sufrir un violento terremoto y un gran diluvio que hicieron que su tierra fuera engullida por el mar.

Atlántida 1

A partir del siglo XIX, época del Romanticismo, esta leyenda creció, ya que la imagen de un lugar tragado por las aguas resultaba fascinante para los exploradores que deseaban desentrañar el misterio,  más aún, después de haberse encontrado otras ciudades que se creían inventadas, como Troya. Consecuentemente, aparecieron las primeras teorías sobre su ubicación, barajando puntos de toda la geografía mundial. Entre esos lugares, los más recurrentes, fueron las Islas Canarias y las Azores, pero también zonas del Mediterráneo como la isla de Santorini (donde un terremoto hundió parte de su superficie) o la vecina Creta. También en América se ha especulado con las costas de Florida, las Bahamas o Bolivia. Incluso en España se ha barajado la posibilidad de que la Atlántida fuera realmente el reino de Tartessos y que su ubicación se encontrara nada menos que el Parque Nacional de Doñana (según National Geographic).

Atlántida 2

Todo esto está muy bien, pero… ¿Qué tiene que ver con Gredos en general y Navalperal de Tormes en particular? Y, sobre todo… ¿Qué es Zacapeal?

Pues bien, la clave está en la leyenda que afirma que la torre de la iglesia de Navalperal la construyeron los mozos de Zacapeal.

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¿Y dónde está Zacapeal?

Pues lo cierto es que Zacapeal, a día de hoy, no está… 😦

Al preguntar a los vecinos de Navalperal, pueblo donde se encuentra la dicha torre y que además ha tomado el nombre de “Zacapeal” para su asociación cultural, la mayoría coinciden en señalar la ubicación de aquel poblado en una zona (en la foto) al lado del cruce de la carretera principal con el camino de San Bartolomé de Tormes donde también es muy conocida esta leyenda.

Zacapeal

Dicho terreno, aunque aparentemente seco, cuando llueve se hace muy blando; en sus palabras, “una trampalera”, ello ha llevado a pensar que aquel pueblo en su día fuera desalojado, abandonado y engullido por la tierra como la Atlántida lo fue por el mar.

Trampalera

Al ser un terreno inestable, no han sido pocas las veces en las que los lugareños han tenido que acudir al rescate de alguna res atrapada en el fango, y afirman que, al escarbar para socorrer al animal, han aparecido “retejes” y trozos de vasijas que ellos vinculan con este lugar legendario.

Como en el caso de la Atlántida y de cualquier otra buena leyenda, esta también tiene ciertas incoherencias, sino hablaríamos de “Historia” ¿no?.

Por desgracia, aquí no hubo ningún “Platón” que dejara por escrito información alguna sobre Zacapeal. Por ello, se ha indagado en las crónicas de los pueblos del Alto Gredos, donde no se pueden obtener datos mas allá de los recogidos en la Comunidad de Villa y Tierra, cuyo concejo de Piedrahita se creó en 1366. Pues bien, en estos documentos nada se menciona sobre un pueblo llamado “Zacapeal”.

Sin embargo, como hemos señalado, la tradición oral de Navalperal, atribuye la construcción de su torre a los mozos de Zacapeal y aquí nos encontramos con otra incongruencia. Se ha dicho que de ser así, la torre tendría que haberse construido antes de 1366 por lo que hemos comentado en el párrafo anterior. Pero fijándonos en el propio edificio vemos una estructura característica del siglo XVI, muy similar a otras en la zona, como la de Navacepeda de Tormes, Navarredonda de Gredos, Zapardiel de la Ribera… etc. Como apoyo a este argumento, nos encontramos que, en la entrada a la atalaya hay un elegante arco conopial, que cronológicamente nos lleva al gótico de finales del XV y principios del XVI, por lo que volvemos una vez más a la cronología que venimos manejando para todas las iglesias y torres de la zona.

Torre y arco conopial

La leyenda de Zacapeal, si bien no tan rica como la de la Atlántida, sí es curiosa. Tal vez lo que desapareciera no fuera un pueblo como tal, sino algunos chozos o casas, y que esto se debiera a alguna crecida del arroyo que pasa por allí… Sea como fuere, se plantea una fascinante duda sobre esta leyenda, ya que tanto en Navalperal como en San Bartolo y Ortigosa señalan exactamente el mismo lugar y el mismo acontecimiento. Es por ello, que hay que tener siempre en cuenta que toda leyenda tiene parte de realidad, pero tal vez no tenga mucho que ver con la expresión final que de ella conservamos.

Muchos habitantes de la zona son escépticos. Otros tantos afirman que ¿Por qué no?. Cada uno debe buscar el sentido que más le convenza o le atraiga, aquí solo se enuncian los pocos datos que conocidos sobre el tema a día de hoy.

Quién sabe si entre los muchachos de nuestros pueblos habrá algún futuro arqueólogo que se interese por el tema y algún día nos desvele lo que sucedió con Zacapeal… si es que sucedió algo…

Hasta entonces crean ustedes lo que quieran…

Andrés M.

LA IGLESIA DE ORTIGOSA DE TORMES

            Además de una de las mejores vistas de la Sierra de Gredos, Ortigosa cuenta con una iglesia, en la que nada es grande, pero, quizá por ello, posee un encanto especial. La gente que cuida de este templo se enfrenta, a una gran falta de medios, que no de voluntad, para su conservación. Debido a la despoblación, que tanto está afectando a nuestra zona, el futuro de los bienes que alberga es incierto, y por ello conviene hacer una llamada de atención sobre ese hecho de difícil solución.

vistas

Arquitectura de la iglesia.

Podríamos decir que la iglesia como tal carece de estilo arquitectónico, ya que no presenta elementos que permitan englobarla dentro de uno en concreto. Sin embargo, la torre sí presenta rasgos góticos como arcos conopiales en alguno de sus ventanales, lo que hace que la podamos incluir en esa cronología que manejamos con otros templos de la zona, en el transcurso del siglo XVI.

interior y exteriorExterior e interior de la iglesia.

Retablo Principal.

Podemos situarlo en la primera mitad del siglo XVII. En la parte inferior, o predela, encontramos pinturas que representan a los evangelistas con sus símbolos: Mateo con el ángel, Juan con el águila, Lucas con el toro y Marcos, que debería haber sido representado con el León (en la pintura no se aprecia este detalle). En los costados del sagrario aparecen: a la izquierda San Pedro, a la manera tradicional, como apóstol pescador; y a la derecha San Pablo portando la espada y el libro que hace referencia a las cartas del Nuevo Testamento; se les representa juntos por ser los dos pilares fundamentales de la Iglesia cristiana.

El primer cuerpo alberga las imágenes de la Virgen de las Nieves, San Pedro y San José. La primera es una talla moderna que se saca en procesión el día de la fiesta, 5 de agosto.

También procesiona la imagen de San Pedro, del siglo XVII, y a quien probablemente estuviera dedicada antiguamente la iglesia, ya que ocupa el espacio central del retablo y aparece representado hasta tres veces. En este caso aparece no como apóstol pescador sino como padre de la iglesia, algo poco frecuente. Así, porta la tiara papal y las “llaves del Reino de los Cielos”. En la parte derecha, encontramos un San José también del XVII.

san pedroSan Pedro como apóstol pescador y como Padre de la Iglesia. Siglo XVII

El segundo cuerpo lo preside en su parte central un Calvario en el que el crucificado es una talla de bulto redondo mientras que las figuras de la Virgen y San Juan están pintadas en el fondo. A la derecha, se sitúa una pintura que representa a Santiago Matamoros, y a la derecha, la conversión de San Pablo. En el ático, encontramos la figura de Dios Padre bendiciendo.

 Retablo de la Virgen del Rosario.

La decoración pictórica en la predela (recordad, la base del retablo), en este caso, presenta una serie de Santos entre los que se reconoce a: San Francisco mostrando sus estigmas; a San Ildefonso en el momento en que la Virgen le impone la casulla; a San Esteban con la palma del martirio y las piedras de su lapidación; a Santa Catalina de Alejandría con la palma y la rueda dentada de su martirio y a San Antonio portando su libro de oración.

santosAlgunas pinturas del la predela: San Esteban, San Ildefonso recibiendo

la casulla y Santa Catalina de Alejandría. S. XVII

En el primer cuerpo encontramos la imagen vestida de la Virgen del Rosario y en las calles laterales las pinturas de San Andrés y San Pedro, ya que eran hermanos y apóstoles. Sobre cada uno de ellos, respectivamente, el ángel y la Virgen en el momento de la Anunciación. La única calle del segundo cuerpo la ocupa una pintura con el tema de la Asunción de la Virgen.

Hay también otras dos esculturas exentas que representan al Niño Jesús. Uno de ellos es la joya de esta iglesia por su calidad de talla y policromía. Aparece el Niño desnudo como “Salvador del Mundo” pisando al pecado, representado por la serpiente, y a la muerte simbolizada por la calavera. En su mano izquierda portaría una cruz y en la derecha un báculo o lanza para clavarla sobre la serpiente. Ninguno de los dos objetos de conservan hoy. La esfera a sus pies es símbolo de la universalidad de la fe cristiana, y además contiene, en su parte central, una imagen de Dios Padre bendiciendo pintada en un trozo de lienzo.

niño jesusNiño Jesús Salvador del Mundo (y detalle). S. XVII

 Retablo del Calvario

A pesar de su mal estado de conservación, con una pérdida prácticamente total de su policromía, este retablo es interesante por su remate, donde aparece la Virgen Dolorosa vestida a la manera de las viudas nobles castellanas de los siglos XVI y XVII, una tradición que se inició en Madrid en 1565, cuando la condesa de Ureña, camarera mayor de Isabel de Valois, donó uno de sus propios trajes de luto para vestir la imagen de la Soledad que labró Gaspar Becerra a instancias de la reina. Tal fue el impacto de esta nueva representación que pronto se extendió a las Dolorosas de toda la península, y este ejemplo es una buena muestra de la gran repercusión de este hecho.

retabloRetablo del Calvario y detalle de la Virgen Dolorosa. 2ª mitad del XVII

Y con esto me despido, hasta el próximo post, recomendando la visita a este tranquilo pueblo-mirador para disfrutar del espectáculo que es siempre Gredos.

Andrés M.

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN EN NAVARREDONDA DE GREDOS

Exterior de la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción. Navarredonda de Gredos (Ávila).

Interior

La bóveda de combados que cubre el presbiterio, formando un círculo con sus nervios, es casi idéntica a la del Santuario de Ntra. Sra. del Espino en Hoyos del Espino. El resto de la techumbre es de madera y  data de los años 80 ya que la original, también de madera,  se derrumbó a causa de una nevada. Como en otros casos encontramos lápidas con inscripciones y motivos decorativos formando parte del solado

Bóvedas de la Iglesia de Navarredonda (izquierda) y Hoyos del Espino (derecha). S. XVI.

El retablo Mayor

El retablo mayor, de la primera mitad siglo XVII, se adapta al contorno poligonal de la cabecera. El tabernáculo que acoge el Sagrario no encaja con el resto ni en estructura ni en decoración, ya que presenta motivos de rocalla (entre otros elementos) que nos dan la fecha para situar esta obra a partir de mediados del Siglo XVIII. Esto debió de ser una práctica habitual, ya que lo mismo sucedió en el retablo de Hoyos del Espino. La diferencia, es que en Navarredonda han tenido la consideración de conservar el tabernáculo original, que encaja perfectamente con las características del resto de la estructura del retablo, y se puede observar en su ubicación actual en un rincón de la tribuna de la iglesia. Esta pieza es de gran interés, ya que no sólo nos cuenta cómo fue el retablo de esta iglesia antes de su modificación, sino que además, por su similitud en estilo, nos puede dar una idea de cómo fue el que en su día hubo en Hoyos.

Cabecera y retablo mayor (izquierda). Tabernáculo original (?). Primera ½ S. XVII

 Las esculturas

Las esculturas que albergan las hornacinas presentan un gran abanico de personajes sagrados. En primer lugar nos detendremos en la talla estofada y policromada de la Inmaculada Concepción en la parte inferior de la calle izquierda.

Inmaculada Concepción. S. XVII

“Inmaculada” significa literalmente “sin mancha “, y hace referencia a la creencia de que María, al igual que su hijo, fue concebida sin pecado original (siendo el momento de su concepción el abrazo entre San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada). Esta creencia no fue declarada dogma hasta 1854 por el Papa Pío IX, sin embargo, la forma de representarla artísticamente quedó fijada ya en el siglo XV, tomando como base un texto del Apocalipsis de San Juan: “Una gran señal apareció en el cielo, una mujer, vestida de Sol, con la Luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Ap 12, 1). Es un tema  muy frecuente en el Barroco español, ya que defendía el culto a la Virgen que la Reforma había puesto en tela de juicio. En el segundo piso de esta calle izquierda, encontramos la imagen de San Juan Bautista, vestido con la piel de camello que lo identifica como santo asceta y, sobre él, ya en el ático, San Miguel Arcángel aplastando al Demonio.

En la calle central encontramos el tabernáculo del XVIII ya mencionado, que contiene el sagrario. Por encima de éste, observamos el tema que da nombre a esta iglesia. Se trata de un conjunto escultórico que representa la Asunción de la Virgen. Este es otro de los grandes hitos del ciclo Mariano, y cuenta con ejemplos en otros muchos pueblos de la comarca, así esta explicación es válida para todos ellos. La representación se basa en los textos apócrifos y muestra cómo María asciende a los cielos en un torbellino de nubes y ángeles, apareciendo a menudo en actitud orante o siendo coronada. A pesar de que La Asunción de María no fue un dogma de Fe hasta que a mediados del siglo XX , ya desde el siglo VI, la fiesta de quedó fijada el 15 de agosto. Sobre este grupo, remata la calle central un Cristo Crucificado y el Padre Eterno coronando el conjunto.

Parte superior del retablo mayor. Siglo XVII.

Aparte de la dicha escultura, en esta iglesia se representa este hecho también en un cuadro (ya del XVIII) en el muro derecho de la cabecera.

Pintura con el tema de la Asunción. S. XVIII

En la calle derecha del retablo, en primer lugar encontramos un San Isidro difícil de identificar como tal ya que de  sus atributos (la yunta guiada por ángeles, que tal como lo relata la leyenda, realizaban las labores agrícolas de San Isidro mientras éste se dedicaba a la oración) solo queda una vara, tal vez de una pala de labrar de la que se haya perdido la hoja. Sobre él, en el segundo cuerpo, se sitúa Santa Teresa con la pluma que la alude a su faceta de escritora mística, y la paloma (que no águila como se ha dicho) que haría referencia a lo divino de su inspiración. En la parte derecha del ático volvemos a encontrar la imagen de Santiago Matamoros del que ya hablamos en la primera entrada de este blog en relación con su frecuente aparición en las iglesias de Gredos. Solamente añadiremos aquí que en este pueblo tiene una especial relevancia ya que el 25 de Julio  se celebra en su honor la otra gran fiesta.

Retablo del Calvario

Retablo del Calvario y escenas. Primera ½ Siglo XVII.

En el lado de la epístola (recordad, mirando hacia el altar, el de la derecha) encontramos un ejemplo, también del siglo XVII, en cuyo espacio central domina el grupo del Calvario, compuesto con el Crucificado en la parte central y, a ambos lados, la Virgen y San Juan Evangelista. Las calles laterales son muy ricas en pinturas que detallan todo el Ciclo de la Pasión de Cristo, en el que es fácil reconocer escenas como La Oración en el Huerto o El Prendimiento.

Retablo de San Antonio

Retablo de San Antonio. Primera ½ Siglo XVII.

Otro ejemplo muy interesante lo encontramos en el lado del Evangelio. En la parte central, una hornacina acoge la figura de San Antonio de Padua con su hábito franciscano y el Niño Jesús sobre el libro que sostiene. Esto se basa en la leyenda por la cual este santo pidió a la Virgen que le permitiese abrazar al Niño, deseo que le fue concedido mientras estaba leyendo, de ahí el libro que porta.

En las calles laterales encontramos cuatro pinturas. A la izquierda aparece San Juan en la isla de Patmos contemplando la visión de la Mujer Apocalíptica (sí, aquella que hemos mencionado antes como inspiración para la representación de la Inmaculada Concepción). En el ángulo inferior de esta tabla aparece el retrato del caballero que donó este retablo a la iglesia. El hombre aparece vestido a la manera de los nobles de principios del siglo XVII con una indumentaria rigurosamente negra (impuesta por Felipe II) y cuello de lechuguilla, típico de ese momento. Luce asimismo la insignia de la orden de Santo Domingo (Milicia de Cristo), lo que podría indicar que se tratase de un familiar próximo a algún miembro de la Santa Inquisición.

Sobre esta pintura encontramos la de San Francisco en el momento de recibir sus estigmas. En la calle derecha aparece Santo domingo acompañado probablemente de la esposa del donante que hablábamos anteriormente, y sobre él Santa Catalina orando ante un crucifijo y una calavera.

San juan Evangelista y Sto. Domingo con los donantes. San Francisco y Sta. Catalina.

En la mesa del altar se sitúan hoy (recordemos que el lugar de las esculturas muchas veces no es el original) dos tallas que representan a San Sebastián y San Blas. El ático presenta tres pinturas: la central muestra el tema de la Sagrada Familia, y en las laterales aparecen los arcángeles Miguel y Rafael.

Otros dos retablos completan este lado de la iglesia, ambos ya del XVIII, muy barrocos en su decoración y bastante deteriorados. Uno de ellos lo preside la figura de San Antón (acompañado de un cerdito por ser el patrón de los animales) y el siguiente con una Virgen con Niño flanqueada por Santo Domingo de Guzmán y un santo franciscano sin atributos diferenciadores. Remata este último retablo una figura de San Ramón Nonato. Sobre la mesa de altar hay una pequeña talla que representa a san Pedro de Alcántara portando el libro en su mano izquierda y levantando la derecha en un gesto elocuente.

San Pedro de Alcántara. Siglo XVII.

Os animo a hacer una visita a esta espléndida iglesia…

¡Hasta la próxima entrada!

Andrés M.

 

EL SANTUARIO DE NTRA. SRA. DEL ESPINO (III): PRODIGIOS EN GREDOS

Independientemente del lugar donde habitaran, las gentes que poblaron nuestra comarca a partir del siglo XIII encontraron en Ntra. Sra. del Espino a su protectora. Podríamos decir que si hubiera una “patrona de Gredos”, sería la Virgen del Espino.

Las historias protagonizadas por los devotos del norte de Gredos, e incluso de tierras tan lejanas como La Villa de Mombeltrán o Vadillo de la Sierra conformaron una “identidad de grupo” que definió a esta región durante mucho tiempo. Hoy, dicha identidad ha quedado algo difuminada, y merece ser destacada.

El Santuario de Ntra. Sra. del Espino  

La palabra “santuario” define un lugar donde se encuentra una imagen de especial devoción. Así, el templo que alberga la talla tardorrománica de la Virgen del Espino, es el más importante de la vertiente norte de Gredos, sólo comparable, en la cara sur, con el Santuario de Ntra. Sra. de Chilla de Candeleda .

Las historias que giran en torno a este lugar se encuentran recopiladas en el texto conocido popularmente como Libro de los Milagros de Ntra. Sra. del Espino. En este documento, realizado entre 1615 y 1618, se recogen más de un centenar de testimonios en relación con los milagros que habían dado fama al santuario y la imagen que albergaba.

Primera página del Libro de los Milagros de Ntra. Sra. del Espino, 1615-1618.

Dentro del santuario, encontramos cuatro cuadros que narran algunas de estas leyendas como son: La Aparición de la Virgen, El Traslado de la imagen, El Milagro de María Ramos y El Milagro de la mujer de Ortigosa. Hablaremos también de otras historias que, sin haberse plasmado en lienzo alguno, son muestra de la devoción que siempre se ha tenido en la zona a esta Virgen.

La Aparición de la Virgen del Espino y El Traslado de la Imagen.

Aparición de la Virgen del Espino. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.

La Aparición es el primero de los cuatro cuadros del Santuario. En él, se muestra a una pastora arrodillada y orante contemplando la imagen aparecida encima del espino del que toma el nombre su advocación. Un edificio al fondo hace referencia al pueblo y también aparece el ganado que la muchacha cuidaba cuando tuvo lugar el suceso.

Traslado de la imagen. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.

El siguiente cuadro ilustra la procesión en la que se bajó la imagen desde el sitio de su aparición al pueblo donde, en principio, se quería construir la iglesia. El acontecimiento no tendría mayor trascendencia de no ser porque tantas veces como la bajaban se volvía al lugar de la aparición, haciéndose además muy pesada para quien la cargaba en el trayecto. Este episodio es muy común en otras leyendas de apariciones por toda España, y se puede interpretar tanto como una demostración del poder sobrenatural de la imagen, como de una sacralización del lugar elegido por ella para su aparición.

También es muy conocida, aunque sin cuadro esta vez, la leyenda que cuenta cómo de las raíces del espino, tras la aparición, comenzó a manar aceite. Éste se utilizaba como combustible para la lámpara que iluminaba la iglesia y tenía propiedades curativas. Sin embargo, este prodigio cesó, convirtiéndose el aceite en agua, cuando el santero de turno intentó comerciar con él.

– “La Condesa Vieja”

Con este nombre se conocía a una dama de la Casa de Alba, tal vez Doña Mencía Carrillo, esposa del primer Conde de Alba. Dicha señora, favorecida por la Virgen al sanar a uno de sus pajes, no sólo donó ropas y otros objetos, sino que mandó construir un torreón para alojarse cuando viniera a rezar sus novenas. De éste no queda nada en la actualidad, pero al parecer, en el siglo XVII se podían apreciar sus cimientos. Sabemos que estuvo adosado a la santería y, curiosamente, la causa de la desaparición de ambos edificios fue un incendio, el del torreón hacia el siglo XVI, y el de la santería hacia 1989.

– Los cautivos.

Hemos de recordar que la Sierra de Gredos fue frontera natural entre los reinos cristianos del norte y los territorios islámicos del sur, para insertar la leyenda precisamente en ese contexto de luchas entre unos y otros. No se sabía cuántos eran esos cautivos, ni de dónde fueron liberados, pero sí que eso se produjo por intercesión de la Virgen del Espino, a quien vinieron a visitar en agradecimiento con las cadenas puestas. Al entrar estos hombres en el santuario, éstas cayeron quedando definitivamente libres, por ello, las dejaron allí a modo de exvoto. Todas excepto una, se utilizaron para la clavazón y herrajes de las cimbras (estructuras de madera con las que se construían las bóvedas) de la iglesia. La única que no se fundió, quedó colgada en uno de los muros en recuerdo del suceso. Allí permaneció durante siglos hasta que, hacia 1990, cuando se eliminó la cal que cubría las paredes de la iglesia, se perdió la pista de este exvoto.

– En Hoyos del Espino

Milagro de María Ramos. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.

Uno de los milagros más conocidos que tuvieron lugar en este pueblo se representa en el tercer cuadro de la iglesia. Se trata del caso de María Ramos, una joven que, habiendo atendido su ganado, bajaba de vuelta al pueblo por el camino del arroyo de “Los Regajos”. El cauce de dicho riachuelo era mucho mayor que en la actualidad, tal vez por una crecida y, al intentar cruzarlo, cayó al agua y fue arrastrada por la corriente hacia una cascada. En esa situación, la muchacha invocó a la Virgen del Espino, que la retuvo allí sin sujetarse a nada hasta que tres mujeres del pueblo que pasaban por allí acudieron en su ayuda. En este cuadro, llama la atención que los testigos que aparecen no son mujeres sino hombres. También, cabe señalar que el paisaje es totalmente inventado y no tiene nada que ver con el del arroyo mencionado. Por otro lado, se dice que cuando sucedió este hecho, las rueda de campanas que había en la iglesia sonó sin que nadie las tocase. Esta rueda, en la actualidad no se conserva, aunque existe una similar en la vecina iglesia de Navalperal de Tormes.

Arroyo de los Regajos, donde la documentación sitúa el milagro de María Ramos

Mucha gente cree que este episodio tuvo lugar en “Las Chorreras” en el curso del río Tormes. Sin embargo, se trata es una deformación de la leyenda debida a su transmisión oral y a que el término empleado para definir la dicha cascada es el de “chorrera”.

– En Ortigosa

Milagro de la Mujer de Ortigosa. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.

De este pueblo era María García, una mujer que llevaba catorce meses con un brazo tullido e inmóvil. Por ello, acudió a rezar unas novenas a la Virgen del Espino, y al acabarlas, sintió un calor muy fuerte en ese brazo que de inmediato. Esta historia se representa en el cuarto y último cuadro de la iglesia.

– En Navarredonda de Gredos…

Nació el albañil Domingo Ximénez, aunque su infancia la pasó sirviendo en una casa de Hoyos, donde “tomó particular devoción” hacia esta Virgen. Un día, hacia 1595, estaba este obrero trabajando en la casa de un tal Hernando Sánchez Garavato, en Barajas, y de pronto el tejado cedió y las vigas cayeron sobre él. Viendo venir el peligro, se encomendó a la Virgen del Espino, y ante la sorpresa de quienes le daban por muerto, al apartar los maderos vieron que seguía vivo y sin heridas graves.

– En Navacepeda de Tormes

De aquí era nativo Pablo Ximénez Candeleda quien padecía una grave parálisis que le impedía tanto moverse como hablar. Le llevaron a rezar novenas a la Virgen del Espino y cuanto las acabó, pudo volver a casa por su propio pie y hablando claramente. Los testigos de Navacepeda que cuentan el relato afirman que, debido a este suceso, se tenía una devoción muy particular en su pueblo a esta imagen y que todos los años iban en procesión a su Santuario el día de San Marcos”.

Todos estos hechos nos dan idea de la gran importancia que tuvo la imagen y el Santuario de Ntra. Sra. del Espino para sus devotos repartidos por toda nuestra comarca, haciendo que sus habitantes fueran un solo pueblo bajo su protección.

Andrés M.