GREDOS EN FLOR (I)

Durante el pasado fin de semana he tenido el placer de participar como jurado para el IV Concurso de Decoración de Exteriores con Piornos en Flor.

Este año, como novedad se está desarrollando en dos partes, la primera abarca desde Hoyocasero a Navarredonda de Gredos, y la segunda desde Hoyos del Espino a Navatejares.

Gredos con piorno en flor

La primera parte es para la que he sido convocado junto a otr@s compañer@s, quedando gratamente sorprendido con los resultados.

Son varios los aspectos a destacar de las decoraciones en exteriores que he podido ver: originalidad, elegancia, trabajo, y sobre todo implicación popular.

Ahora os dejo las fotos que hice de aquellas decoraciones que he podido ver, y una disculpa, pues no están todos los que son, aunque si son todos los que están.

La semana que viene tendrá lugar el concurso a partir de Hoyos del Espino, y desde aquí os animo a que lo disfrutéis en vivo, merece la pena.

Carros de la Real Cabaña de Carreteros de Gredos

Real Cabaña de Carreteros

– Esta asociación, que pretende difundir la importancia de esta institución con más de cinco siglos de antigüedad, nos enseñó dos carros tirados por sus reses; uno de piorno florido amarillo y el otro de piorno “rozado” o arrancado como se hacía antiguamente para aprovecharlo como leña. A destacar: el piorno del segundo carro, fue enteramente rozado por Pedro, un señor de más de 70 años.

Iglesia y Torre de Navarredonda de Gredos

Iglesia de Navarredonda

– La decoración en la iglesia de Navarredonda se concentró en su portada con varios ramilletes flanqueando la entrada. La torre presentaba tres cascadas o alfombras de piorno que, junto con otras plantas formaban dibujos de diferentes colores.

Terraza del Bar El Cruce (Navarredonda de Gredos)

Terraza del bar El Cruce

– Utilizaron hasta 7 variedades diferentes de piornos en flor, junto a elementos tradicionales como cántaros, ruedas…etc.

Carnicería El Chuletón de Gredos (Navarredonda de Gredos)

Carnicería El Chuletón de Gredos

– Un planteamiento muy original, con un guiño a la cara sur de Gredos en forma de ramas de cerezo del Hornillo, el señor y la señora Piorno y un chuletón (como el nombre del establecimiento) haciéndose en una parrilla en las ascuas de este arbusto.

Farmacia, Fuente y Casas vecinales (Navarredonda de Gredos)

Farmacia y fuente de Navarredonda

– Los vecinos del centro de este pueblo se han puesto de acuerdo para decorar este espacio urbano con mucho gusto.

Casa Rural El Castillo del Abuelo Goyo (Navarredonda de Gredos)

Casa rural

– Con una cantidad reducida de piorno, han conseguido una decoración “minimal” pero con buen resultado. El punto de la ropa antigua en la cuerda de tender es una idea muy original.

Casa de Maribel y Asun (Navarredonda de Gredos)

Casa Particular

– Una decoración más barroca pero sin estridencias, elegante y adaptada a la arquitectura en la que se dispuso, aprovechando el crucero que tiene justo en frente.

Casa de Mario y Merche (Navarredonda de Gredos)

Bouquet

– Una idea novedosa, un gigantesco bouquet de piornos, con su lazo, en plena pradera de Navarredonda.

Restaurante el Rincón de Gredos (Navarredonda de Gredos)

Restaurante El Rincón

– Divertido planteamiento en el que todo el exterior estaba decorado con infinidad de botas de goma y paraguas reutilizados que actuaban como maceteros del piorno. A destacar, los carteles que identificaban cada una de las numerosas especies de piorno utilizadas.

Albergue Juvenil de Navarredonda de Gredos

Albergue de Navarredonda de Gredos

– Un dormitorio al aire libre colonizado por piornos en cabeceros, mesillas, lámparas… etc.

Parador Nacional de Gredos

Parador Nacional de Gredos

Nuestro Parador presentaba una decoración sobria en la que llamaba mucho la atención el gran medallón colgado en uno de sus ventanales y la entrada con cuatro cestillos colgados con telas.

Iglesia de San Martín del Pimpollar

Iglesia de San Martín del Pimpollar

– El grupo de trabajo que intervino en la iglesia de San Martín desarrolló una decoración elegante y llamativa. Una alfombra de piorno y flores moradas conducía a una escalera de mano decorada con ramilletes, pero lo que más llamaba la atención era la portada en la que se crearon tres arquerías, medidas al milímetro, a base de jarroncitos con ramos de piorno colgados por medio de cordones. En el pórtico, las andas utilizadas en las procesiones, estaban también decoradas y dispuestas simétricamente. En el crucero, grandes botellas contenían 4 ramos más.

Hasta aquí lo que yo ví, os emplazo a que veáis vosotros la siguiente parte del concurso en vivo el próximo fin de semana (de Hoyos del Espino a Navatejares)… no os defraudará…

Gracias por seguir el blog, su página en Facebook y compartir los contenidos para que todo el mundo conozca la riqueza cultural de nuestra tierra.

Hasta el próximo post

Andrés Martín

Licenciado en Historia del Arte

MINOTAUROS DE GREDOS

Como sucediera cuando hablamos de Zacapeal, mi afición por la mitología griega ha vuelto a colarse en el título de un post.

Minotauro

Minotauros en el arte, pintura y mosaico

Pero que esta manía mía no os confunda, ya que no hablaremos -al menos literalmente-del mítico habitante del laberinto de Dédalo, hijo de Parsifae y el Toro de Creta. Lo tomo como símil basado en la hibridación que caracteriza a este monstruo mitad -superior- toro, mitad -inferior- humano. Esta unión, la del hombre y el Toro, en Gredos adquiere un significado especial, pues aunque actualmente sus pueblos son conocidos gracias al turismo, la ganadería siempre ha ocupado un lugar muy importante.

Vacas en Gredos

Vacas de raza avileña en la finca de Los Leños -Hoyos del Espino-.

Lógicamente en Gredos no hubo minotauros, pero sí hubo personas que se “transformaban en toros” el 17 de enero de cada año; se trataba de una diversión infantil, muy del agrado de los muchachos, y tan sencilla como auténtica…

Ilustración

Ilustración de "El Día de los Campañillos" en Aires de Gredos

Según Alfredo González -a quien agradezco la información e ilustraciones- en primer lugar, tanto niños como jóvenes se ponían al cuello cencerros de diversos tipos y tamaños que recibían un nombre concreto dependiendo del animal para el que estuvieran concebidos: changarros/as, cencerras, campanillos, picotas, truquillos/as, zumbas, piquetes, esquilas, arrieras, cañones…etc. Una vez hecho esto, corrían por las calles del pueblo haciéndolos sonar; es por ello que también se conocía esta celebración como “El Día de los Campanillos”.

Cencerros o campanillos

Campanillos o cencerros

Algunos de los chavales se  ponían cuernos auténticos que podían tener en sus casas, y, atándolos a un trozo de madera, se hacían pasar por verdaderas reses embistiendo a todo el que se encontraban.

Pero de entre todos los ingenios que se fabricaban para tal acontecimiento (y no eran pocos), el que más llamaba la atención era una cabeza de toro de mimbre blanca, cuyo lucimiento por parte de los mozos de mayor edad era un honor muy disputado. Se trataba de una refinada muestra de artesanía de las que hoy encontramos en extinción. Dicha cabeza, afortunadamente, se conserva; yo he podido verla y probarla gracias a la amabilidad de sus propietarios.

Cabeza de toro de mimbre

Cabeza de toro de mimbre y quien escribe probándola

Un ejemplar similar aparece mencionado en la obra de Benito Pérez Galdós El doctor Centeno:

             “…Y tanto repitieron los chicos aquel juego, que llegaron a organizarlo convenientemente, para lo cual tenía especial tino el gran Juanito del Socorro, sujeto de mucho tacto y autoridad. Era empresario y presidente, acomodador y naranjero. Dirigía las suertes y asignaba a cada cual su papel, reservándose siempre el de primer espada. A Felipe le tocaba siempre ser toro. [111]

Quisieron proporcionarse una de esas cabezotas de mimbres que adornan las puertas de las cesterías; pero no lograron pasar del deseo al hecho, porque no había ningún rico en la cuadrilla, ni aunque se juntaran los capitales de todos, podrían llegar a la suma que se necesitaba. Se servían de una banasta, donde Felipe metía la cabeza. ¡Con qué furor salía él del toril, bramando, repartiendo testarazos, muertes y exterminio por donde quiera que pasaba! A éste derribaba, a aquél lo metía el cuerno por la barriga, al otro levantaba en vilo. Víctimas de su arrojo, muchos caían por el suelo, hasta que Juanito del Socorro, alias Redator, lo remataba gallarda y valerosamente dejándole tendido con media lengua fuera de la boca.”

Benito Pérez Galdós El Doctor Centeno, pp. 111-114.

He de señalar que la única noticia que tengo de esta práctica en Gredos viene de Hoyos del Espino, por ello os agradecería que si en vuestros pueblos vivisteis algo similar, me lo contéis en la parte de comentarios, y así dar una visión más completa, ya que como se menciona en Léxico Español de los Toros de José Carlos de torres, este “Juego del Toro” estaba bastante extendido.

            “Nadie quería cargar con los cuernos, porque ha de saberse que, como el juego del toro estaba muy extendido, en las cesterías y en las tiendas de juguetes se vendían cabezas de toro de mimbre, que se encasquetaban las cabezotillas de los encargados de embestir. Abundaban asimismo otras más toscas y sumarias, aunque más terroríficas, porque consistían en unos cuernos de verdad montados en una tabla con dos asas que empuñaba el torito humano” (Paseíllo por el planeta, p.13). Juego de la sociedad tradicional de antaño.

José Carlos de torres, Léxico Español de los Toros, p. 451 

            Y ya que estamos con citas literarias concluyo aquí con una extraída del  libro Aires de Gredos, del ya mencionado Alfredo González, y a cuyo llamamiento me sumo…

“Habiendo descrito someramente en qué consistía esta fiesta, no me daré por satisfecho si no dejo sembrado en la mente de quienes en la actualidad disfrutan de la saludable alegría de vivir sus ilusiones en nuestro querido pueblo ¿Por qué no revivir esta tradición?. Con las facilidades que hay en la actualidad, con el envolvimiento y ayuda de las instituciones locales, con el talento y las ganas del hacer bien las cosas que caracterizan a los habitantes de Hoyos del Espino, con tanta buena gente, no será difícil que, en cualquier año próximo, se celebre una fiesta el día de San Antón que seguirá llamándose “El día de los Campanillos”

Alfredo González Tejado, Aires de Gredos, p. 215

Ganado vacunoGanado vacuno en Navacepeda de Tormes

Andrés M.

HISTORIA E HISTORIAS DEL PARADOR NACIONAL DE GREDOS

Nuestro Parador, en Navarredonda de Gredos (Ávila), ha cumplido 85 años, y por ese motivo se ha montado una pequeña exposición que hace un recorrido por la historia de los Paradores en España.

En las últimas semanas he visto muchos post en otros blogs acerca de este tema, pero me di cuenta de que todos hablaban del Parador desde afuera, y que yo podía ofrecer otro enfoque, el de la gente de Gredos, aquellos que sirvieron y vivieron su historia más que nadie. En la zona, todos conocemos a alguien que ha formado parte de él. A ellos les dedico esta entrada.

Cafetería Vieja del Parador

Interior de la "Cafetería Vieja" del Parador de Gredos

Siempre me ha llamado mucho la atención este lugar, parada obligatoria para el turista en Gredos, y en ello han tenido mucho que ver todas las historias que he oído en torno a él.

Por ello, convencí a mi padre para acercarnos a ver la exposición, sabiendo que mi acompañante podía convertirse en un gran guía. No me equivoqué.

UN POCO DE HISTORIA.

El de Gredos fue el primero de la Red de Paradores Nacionales de España y fue inaugurado en el año 1.928 por el rey Alfonso XIII. El encargado de las obras, que se iniciaron en agosto de 1926, fue Benigno de la Vega Inclán.

Alfonso XIII

Retrato de Alfonso XIII y cuadro conmemorativo

Como decimos, Alfonso XIII fue el primer mandatario que tuvo relación con el Parador, pero no el único; a él siguieron otras figuras destacadísimas del panorama político español, como Francisco Franco o el joven Juan Carlos I (siendo Príncipe de Asturias) quienes compartían su afición por la caza y/o la pesca en Gredos.

En 1978, se reunieron también aquí los llamados “Padres de la Constitución Española”: Cisneros, Manuel Fraga Iribarne, Miguel Herrero de Miñón, Gregorio Peces Barba, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Roca i Junyent y Jordi Solé Tura.

Es decir, la Constitución nació en Gredos.

Padres de la Constitución

Los "Padres de la Constitución" y su "hija"

Dentro del mundo de la cultura, también han sido muchos los personajes que se han hospedado en este mítico establecimiento. A mediados del siglo XX, se celebraban aquí reuniones de intelectuales, los llamados “Diálogos de Gredos”, organizados por el filósofo y sacerdote don Alfonso Querejazu. Además han pasado por sus aposentos y comedores numerosos cantantes, actores y actrices, directores de cine… etc.

OTRAS HISTORIAS

Las historias que yo he oído sobre el Parador, dan cuenta de su importancia para la comunidad del Norte de Gredos. Durante muchas décadas ha sido el motor turístico de la zona; ha dado empleo a numerosas personas de todos sus pueblos -sobre todo Navacepeda, Hoyos del Espino, Barajas, Navarredonda y San Martín del Pimpollar-, y con ello ha fijado la población. Muchos negocios locales han dependido y dependen -directa o indirectamente- del él, ya sea por tratarse de proveedores, o porque se benefician del su imagen como abanderado del turismo en Gredos.

pósters y foto antigua del Parador Nacional de Gredos

Carteles y fotografía antigua del Parador de Gredos

Una de esas personas a las que dio trabajo el Parador fue mi abuela, Ana Lucía, que fue una de las primeras camareras del Parador. En aquella época, en la que no había prácticamente coches en la zona, el servicio vivía en los aposentos que se habían previsto para los trabajadores y que todavía hoy se encuentran al otro lado de la carretera.

Ana Lucía Tejado y otras dos camareras con el uniforme del Parador

Mi abuela Ana Lucía (izq) y dos compañeras con uniforme

Los uniformes que vestían, no tenían nada que ver con los actuales; prácticamente se trataba de trabajar con una especie de traje regional hecho con capas y capas de tela y paño que debían ser más tediosos que el trabajo en sí mismo.

Aunque antes hemos hablado de importantes personajes y acontecimientos políticos que tuvieron lugar en este establecimiento pionero, me he reservado uno para este espacio, ya que mi abuela lo presenció personalmente y nos transmitió las sensaciones que le provocó.

Se trataba de una reunión, que tuvo lugar los días 15 y 16 de Junio de 1935. Entre los asistentes se encontraba: José Antonio Primo de Rivera y Raimundo Fernández Cuesta. También miembros de La Junta Política, los Jefes Provinciales y Territoriales y los Consejeros Nacionales. El asunto exclusivo a tratar era la posibilidad de una insurrección armada de la Falange Española, o lo que es lo mismo, preparar un Golpe de Estado en el cual José Antonio Primo de Rivera se autonombraría Jefe del Gobierno, y en el cual también figuraban Franco, Mola y Serrano Suñer como Ministros de Defensa Nacional, Gobernación y Justicia, respectivamente.

Peña Histórica

La Peña Histórica, en el Pinar de Navarredonda de Gredos

El ambiente que se respiraba durante esos días en el Parador -siempre según mi abuela- era de una tensión que casi podía cortarse con un cuchillo. Lo que más le llamaba la atención era que siendo jóvenes muchos de los asistentes, vestían todos de traje, tenían un semblante muy serio, y prácticamente no hablaban entre ellos salvo en las reuniones celebradas en “La Peña Histórica”.

Posteriormente, ella entendió la importancia histórica de este episodio, ya que constituyó el principio de un proceso que trágicamente desembocaría en el estallido de la Guerra Civil.

LA EXPOSICIÓN

Pero volvamos a la visita. Por desgracia, yo me enteré de esta muestra poco antes de que la trasladasen. Ahora, se encuentra en el Parador de Alcalá de Henares por celebrarse allí un evento conmemorativo del aniversario. En mi opinión, tendría más sentido haberla hecho en Gredos, pero bueno…

La exhibición, sin ningún tipo de exceso, hace un recorrido por la historia de los Paradores, destacando el de Gredos por ser el primero de todos ellos. En ella, se pueden ver menús, cuberterías, documentos -como la Constitución firmada por sus “padres”-, así como diversas fotografías.

A mí, particularmente me llamó la atención el uniforme que había en la vitrina, ya que mi padre me dijo que era el que llevaba “el tío Juan José”, conserje del Parador durante muchos años. Justo al lado, se encontraba la centralita telefónica desde la que Beatriz, hija del anterior, conectaba a Gredos con el resto del Mundo. Fue la primera que hubo en la zona y de Beatriz dependían las comunicaciones, siendo intermediaria entre los pueblos y el destino de las llamadas en unas conferencias que podían llegar a prolongarse durante horas.

Uniforme y centralita

Uniforme de Conserje y centralita telefónica

Me contó también que el Parador fue la primera “gasolinera” de la zona, ya que disponía de un tanque de combustible para que sus clientes no tuvieran que desplazarse, pero también prestaba servicio a los habitantes de la zona; un ejemplo más del diálogo y simbiosis de esta institución con los habitantes de Gredos.

CONCLUSIÓN

Es por todo ello que yo veo el Parador de Gredos como un lugar histórico y entrañable a partes iguales.

Fotos antiguas del Parador Nacional de Gredos

Fotos antiguas del Parador de Gredos

Hemos de proteger el legado que nos ha dejado y que nos deja, ya que en estos difíciles momentos se ha hablado de él solamente en términos de rentabilidad. Siempre se pueden mejorar aspectos de la gestión, pero plantearse la idea de cerrarlo es deshonrar su memoria. Se trata del buque insignia y símbolo de una iniciativa que ha ayudado a preservar maravillosos edificios por toda nuestra geografía. Lo ha hecho dándoles una utilidad, que ellos han agradecido aportando sus encantos a un turismo de calidad.

FIN DE LA VISITA

Después del recorrido por la muestra, fuimos a la cafetería, donde el personal siempre nos recibe cálidamente. Allí seguí escuchando historias mientras un estupendo té me hacía entrar en calor y una porción del espléndido plum-cake que tenían en la vitrina mataba el gusanillo. Por desgracia, de vosotros me acordé un poco tarde… 😉

té y plum-cake

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¡Hasta el próximo post!

ZACAPEAL: LA ATLÁNTIDA DE GREDOS

Hoy entramos en un tema que, personalmente considero fascinante, ya que tiene que ver con una leyenda local que habla sobre el pueblo desaparecido de Zacapeal.

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Pero antes acerquémonos a otra conocida leyenda, aunque nada local, con la que estableceremos ciertos paralelismos. Se trata del relato que narra Platón en sus Diálogos, concretamente en el Timeo y en el Critias, acerca de la Atlántida. En estos textos se menciona que el mítico continente estaba situado más allá de las Columnas de Hércules (que la Antigüedad situaba en el Estrecho de Gibraltar). La historia se remonta en el tiempo varios miles de años para narrar cómo los habitantes de este territorio, los atlantes, fueron castigados por los dioses por su soberbia y ansias de dominación, a sufrir un violento terremoto y un gran diluvio que hicieron que su tierra fuera engullida por el mar.

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A partir del siglo XIX, época del Romanticismo, esta leyenda creció, ya que la imagen de un lugar tragado por las aguas resultaba fascinante para los exploradores que deseaban desentrañar el misterio,  más aún, después de haberse encontrado otras ciudades que se creían inventadas, como Troya. Consecuentemente, aparecieron las primeras teorías sobre su ubicación, barajando puntos de toda la geografía mundial. Entre esos lugares, los más recurrentes, fueron las Islas Canarias y las Azores, pero también zonas del Mediterráneo como la isla de Santorini (donde un terremoto hundió parte de su superficie) o la vecina Creta. También en América se ha especulado con las costas de Florida, las Bahamas o Bolivia. Incluso en España se ha barajado la posibilidad de que la Atlántida fuera realmente el reino de Tartessos y que su ubicación se encontrara nada menos que el Parque Nacional de Doñana (según National Geographic).

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Todo esto está muy bien, pero… ¿Qué tiene que ver con Gredos en general y Navalperal de Tormes en particular? Y, sobre todo… ¿Qué es Zacapeal?

Pues bien, la clave está en la leyenda que afirma que la torre de la iglesia de Navalperal la construyeron los mozos de Zacapeal.

Torre

¿Y dónde está Zacapeal?

Pues lo cierto es que Zacapeal, a día de hoy, no está… 😦

Al preguntar a los vecinos de Navalperal, pueblo donde se encuentra la dicha torre y que además ha tomado el nombre de “Zacapeal” para su asociación cultural, la mayoría coinciden en señalar la ubicación de aquel poblado en una zona (en la foto) al lado del cruce de la carretera principal con el camino de San Bartolomé de Tormes donde también es muy conocida esta leyenda.

Zacapeal

Dicho terreno, aunque aparentemente seco, cuando llueve se hace muy blando; en sus palabras, “una trampalera”, ello ha llevado a pensar que aquel pueblo en su día fuera desalojado, abandonado y engullido por la tierra como la Atlántida lo fue por el mar.

Trampalera

Al ser un terreno inestable, no han sido pocas las veces en las que los lugareños han tenido que acudir al rescate de alguna res atrapada en el fango, y afirman que, al escarbar para socorrer al animal, han aparecido “retejes” y trozos de vasijas que ellos vinculan con este lugar legendario.

Como en el caso de la Atlántida y de cualquier otra buena leyenda, esta también tiene ciertas incoherencias, sino hablaríamos de “Historia” ¿no?.

Por desgracia, aquí no hubo ningún “Platón” que dejara por escrito información alguna sobre Zacapeal. Por ello, se ha indagado en las crónicas de los pueblos del Alto Gredos, donde no se pueden obtener datos mas allá de los recogidos en la Comunidad de Villa y Tierra, cuyo concejo de Piedrahita se creó en 1366. Pues bien, en estos documentos nada se menciona sobre un pueblo llamado “Zacapeal”.

Sin embargo, como hemos señalado, la tradición oral de Navalperal, atribuye la construcción de su torre a los mozos de Zacapeal y aquí nos encontramos con otra incongruencia. Se ha dicho que de ser así, la torre tendría que haberse construido antes de 1366 por lo que hemos comentado en el párrafo anterior. Pero fijándonos en el propio edificio vemos una estructura característica del siglo XVI, muy similar a otras en la zona, como la de Navacepeda de Tormes, Navarredonda de Gredos, Zapardiel de la Ribera… etc. Como apoyo a este argumento, nos encontramos que, en la entrada a la atalaya hay un elegante arco conopial, que cronológicamente nos lleva al gótico de finales del XV y principios del XVI, por lo que volvemos una vez más a la cronología que venimos manejando para todas las iglesias y torres de la zona.

Torre y arco conopial

La leyenda de Zacapeal, si bien no tan rica como la de la Atlántida, sí es curiosa. Tal vez lo que desapareciera no fuera un pueblo como tal, sino algunos chozos o casas, y que esto se debiera a alguna crecida del arroyo que pasa por allí… Sea como fuere, se plantea una fascinante duda sobre esta leyenda, ya que tanto en Navalperal como en San Bartolo y Ortigosa señalan exactamente el mismo lugar y el mismo acontecimiento. Es por ello, que hay que tener siempre en cuenta que toda leyenda tiene parte de realidad, pero tal vez no tenga mucho que ver con la expresión final que de ella conservamos.

Muchos habitantes de la zona son escépticos. Otros tantos afirman que ¿Por qué no?. Cada uno debe buscar el sentido que más le convenza o le atraiga, aquí solo se enuncian los pocos datos que conocidos sobre el tema a día de hoy.

Quién sabe si entre los muchachos de nuestros pueblos habrá algún futuro arqueólogo que se interese por el tema y algún día nos desvele lo que sucedió con Zacapeal… si es que sucedió algo…

Hasta entonces crean ustedes lo que quieran…

Andrés M.

LAS CASAS DE NUESTROS ABUELOS – ARQUITECTURA POPULAR EN GREDOS NORTE (III) APROVECHAMIENTO ENERGÉTICO

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Nuestros abuelos se las arreglaron muy bien para obtiener un rendimiento óptimo de los recursos bioclimáticos a su alcance. Así, mediante mecanismos constructivos elementales y sencillos, conseguieron dotar a sus casas de un ambiente estable y más o menos confortable (aunque no nos lo parezca desde nuestra perspectiva actual) frente a las condiciones climáticas externas.

El clima que afecta a esta región, se caracteriza por unos inviernos fríos y prolongados y veranos más cortos y relativamente calurosos, con una oscilación térmica diaria muy acusada. Es un clima bastante seco, aunque no faltan precipitaciones; en forma de agua en otoño y primavera y de nieve en invierno.

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La necesidad básica que debían cubrir era la protección del frío exterior. La arquitectura serrana utiliza para este fin algunas estrategias como la captación solar a través de la orientación, el aislamiento, la inercia térmica, el empleo de materiales autóctonos y aspectos formales adaptados a la necesidad.

Como mencionamos en la primera entrada sobre este tema, los núcleos de población se ubican en laderas orientadas al mediodía. En la margen izquierda del Tormes no hay asentamientos hasta que el valle gana en amplitud, a partir de Navamediana y Bohoyo, ya imponente mole de la Sierra de Gredos impide el soleamiento de estas laderas. Las viviendas se agrupan compactándose. Por lo general se adosan unas a otras compartiendo muros medianeros y siguiendo el relieve de las laderas.

Los edificios no son muy altos; más bien lo contrario: se pegan a la tierra —en ocasiones están semienterradas— y se adaptan al terreno para aprovechar la temperatura y protegerse de los vientos fríos. La baja pendiente de las cubiertas permite que la nieve acumulada durante el invierno actúe como aislante.

Los muros gruesos de piedra que caracterizan estas casas presentan una inercia térmica elevada y, por tanto, amortigua tanto la entrada de frío como de calor en la vivienda.

Los característicos techos bajos facilitan la concentración del aire caliente al evitar que ascienda. Los huecos practicados en los muros son escasos, pequeños y están protegidos por los aleros de los tejados o el vuelo de las solanas. A pesar de su reducido tamaño, se abocinan al interior para facilitar la entrada de luz.

Entre las fuentes de calor internas podríamos destacar dos fundamentales el hogar y el ganado.

El fuego del hogar solía estar encendido constantemente, y en torno a él se hacía la sobremesa contando historias y anécdotas en una época en la que no existía la televisión. Las chimeneas eran enormes y acampanadas, el adobe o ladrillo con el que se construían  transmitían el calor a las habitaciones colindantes.

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      Vista exterior (derecha)e interior de una chimenea.

Un aspecto curioso desde nuestra perspectiva actual es el hecho de que era frecuente que el ganado se cobijara bajo el mismo techo que los hombres, en la misma casa; bien en un piso inferior, bien en una de las habitaciones en el mismo nivel. Estos animales constituían también una importante fuente de calor para los habitantes.

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Un elemento característico de la arquitectura del Alto Tormes es el amplio vuelo del alero que forma una especie de portal en la fachada sur. Este elemento sirve tanto de resguardo de la lluvia y el viento en los meses fríos como del sol en los calurosos.

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Vista exterior de una vivienda y su casilla en Navacepeda de Tormes

Por tanto, podemos concluir esta serie de entradas diciendo que la arquitectura popular ha conseguido adaptarse al medio natural y humano en que se ubica con la minimización energética necesaria para el bienestar. La eficacia de estas técnicas o mecanismos de aprovechamiento energético ha sido validada por la experiencia a lo largo de tantos años de uso. SIn embargo, el modo de vida de las que estas viviendas fueron expresión quedó ya obsoleto, y esa es la causa fundamental de su paulatina desaparición. Sirvan estas tres entradas como llamada de atención sobre este hecho, ya que considero conforma un ejemplo de fusión del hombre con su entorno, de un aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y de la puesta en valor de la tradición y la cultura local en Gredos.

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De nuevo os dejo el link al estudio en el que me he basado para este post, realizado por Ignacio Javier Gil Crespo“Arquitectura vernácula de la Sierra de Gredos y el Valle del Alto Tormes (Ávila): análisis tipológico, fundamentos constructivos y funcionamiento bioclimático”

Andrés M.

LAS CASAS DE NUESTROS ABUELOS – ARQUITECTURA POPULAR EN GREDOS NORTE (II) MATERIALES Y PROCEDIMIENTOS CONSTRUCTIVOS

Tradicionalmente, los materiales constructivos utilizados en la arquitectura popular al norte de la Sierra de Gredos han sido los que se encontraban en el medio natural, a pie de obra: piedra y madera, principalmente. En esta entrada profundizaremos en sus usos y funciones.

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El granito y los muros

El granito ha sido el material distintivo o emblema de esta arquitectura, responsable en buena medida de la apariencia externa y el carácter de estas construcciones.

Se trata de un tipo de roca muy abundante en la Sierra de Gredos. La piedra no se extrae en canteras, sino que se toma directamente de aquellas zonas en las que se produce el fenómeno erosivo conocido como gelifracción. Este proceso  provoca que los berrocales de granito se quiebren en lajas, lo que facilita su aprovechamiento tal cual, pero también el corte para las piezas más grandes: dinteles, jambas, alféizares y piedras esquineras. Estas piezas eran las únicas que  se labraban y únicamente en sus caras visibles o en los laterales que se adosaban a otras superficies.

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          Berrocales en las cercanías de La Herguijuela
Cuando no se talla, la piedra granítica generalmente se usa a hueso, aunque a veces también se revoca utilizando el barro como argamasa en las juntas de los muros.

Las técnicas constructivas (características de la etapa preindustrial) son muy elementales y se han transmitido de generación en generación.

Los muros suelen tener unos 60-70 cm de grosor. Se levantaban en dos hojas con algunas piedras pasaderas que les daban estabilidad. El interior quedaba relleno por cascotes y ripios.

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       Muros de granito en una casilla de Hoyos del Espino

Son también habituales, sobre todo en los pueblos del llano, los muros mixtos en los que la primera planta es de granito mientras que los muros de la segunda se levantan con entramados de madera con relleno de adobe en sus cuarteles. Estos muros deben revocarse para proteger la madera de la lluvia y el Sol. La falta de mantenimiento ha dejado visto el muro y esta imagen se ha tomado como icono de este tipo de arquitectura.

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           Muro de granito y adobe en La Herguijuela

Es frecuente también el uso del granito, en grandes losas, en el solado del zaguán aunque también es muy frecuente el empleo de la tierra compactada como material de pavimento, como suele ser habitual en el resto de las estancias de la casa.

Estructuras de madera

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      Forjado de madera en una vivienda de Hoyos del Espino

Para las estructuras horizontales, forjados y cubiertas, así como para las escaleras y carpinterías se ha recurrido tradicionalmente a la madera tan abundante en los bosques de la zona: robles y sabinas, así como de los pinos de repoblación en etapas posteriores. La madera —roble, castaño y pino— es el material de los forjados y del entramado que aparece en algunos muros.

Lo más habitual para resolver la estructura de la vivienda es utilizar los troncos descortezados sin escuadrar. Los suelos de las plantas altas son de tablas clavadas a esta estructura. Este sistema se aplica también a los balcones y solanas, que por lo general son un vuelo del forjado de la primera planta.

Una estructura muy característica de la arquitectura de esta zona es la que conforma el techado sobre los portones carreteros de acceso a los corrales, con varias vigas que conforman el soporte para una cubierta a dos aguas.

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             Portón carretero en Navacepeda de Tormes

Bardas de piornos y cubiertas de tejas cerámicas

Otros materiales que se encuentran son la cerámica de las tejas y las escobas, piornos y calabones con las que se cubren los caramanchos, corrales y otras construcciones auxiliares.

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Estos pueblos están rodeados de matorrales de piorno serrano de la familia Cytisus, arbusto que no supera los dos metros de altura con los que tradicionalmente se han hecho las escobas y que también recibe el nombre de calabón. Este es el material con el que seguramente se hicieron las cubiertas de bardas de la arquitectura popular primitiva. Paulatinamente fue sustituido por tejas cerámicas debido a la preocupación por la combustibilidad del material, la presencia de roedores y por la comodidad de no tener que reponerlo periódicamente.

En la actualidad, su empleo se ha reducido a las construcciones auxiliares y así, aún se puede ver secándose sobre los portones carreteros, las tapias, y los caramanchos -pequeñas construcciones auxiliares para guardar los aperos-.

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  Portones con Piornos en La Herguijuela y Navacepeda de Tormes

El empleo de la teja árabe troncocónica colocada en canal y cobija está generalizado en la práctica totalidad de la arquitectura tradicional española. Las pendientes de las cubiertas son muy suaves: las tejas no tienen más agarre que la capa de barro sobre la que apoyan y la trabazón de unas en otras, por lo que hay que evitar que puedan deslizar.

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En la siguiente entrada profundizaremos en el aprovechamiento energético de nuestras “casas viejas”. Pero si no podéis esperar (o queréis saber más sobre este tema) os dejo el link al estudio del que he tomado nota para este post, realizado por Ignacio Javier Gil Crespo: “Arquitectura vernácula de la Sierra de Gredos y el Valle del Alto Tormes (Ávila): análisis tipológico, fundamentos constructivos y funcionamiento bioclimático”

Andrés M.

 

LAS CASAS DE NUESTROS ABUELOS – ARQUITECTURA POPULAR EN GREDOS NORTE (I)

Nuestras “casas viejas” comienzan a ser escasas. Las necesidades de comodidad actuales no parecen ser compatibles con estos edificios, que fueron diseñados para cubrir unas necesidades que poco tienen que ver con las actuales y con una gran economía de medios.

La arquitectura popular de la vertiente norte de la Sierra de Gredos posee unas características propias que tienen su razón de ser en el medio natural en que se desarrolla (clima, geografía…) y en el modo de vida de sus habitantes. Todo ello  ha influido en las tradiciones constructivas, las formas y funciones de la misma, conformando una arquitectura funcional y lógica que responde a las necesidades de quien la habita y a sus posibilidades económicas.

Cabaña de pastoreo (San Martín de la Vega)

Antigua tejera en San Martín de la Vega del Alberche.

Estos pueblos de la sierra, que surgieron junto a grandes extensiones de pastos, han basado desde siempre su economía en la agricultura y la ganadería, tradiciones que se han mantenido prácticamente intactas hasta mediados del siglo XX.

La tecnología preindustrial que emplearon en sus construcciones es muy elemental y ha seguido patrones basados en una tradición ancestral desarrollada a lo largo del tiempo.

Tipos de pueblo

En esta zona tan reducida en extensión como es el Valle del Alto Tormes encontramos dos tipos fundamentales de asentamientos que, en cualquier caso, son muy compactos.

a) El pueblo en ladera

Plano San Bartolomé de Tormes

Plano de San Bartolomé de Tormes. Fuente Ignacio Javier Gil Crespo

Es el tipo más característico, siempre orientado hacia el sur para aprovechar al máximo la luz solar.  Su crecimiento se produce de forma longitudinal.

Esta variante se da fundamentalmente entre los 1.300 y 1.800 m de altitud y a ella responden los pueblos de Navarredonda de Gredos, Barajas, Hoyos del Espino, Hoyos del Collado, Navacepeda de Tormes, La Herguijuela, San Bartolomé de Tormes, Ortigosa de Tormes, Zapardiel de la Ribera, La Lastra del Cano, Horcajo de la Ribera o Navasequilla.

Las viviendas se agrupan en hileras adaptándose a la pendiente del terreno horizontalmente y buscando la orientación hacia el Sur, por ello, se adosan unas a otras compartiendo los muros medianeros. De este modo se forman entramados urbanos de calles alargadas que se comunican por callejas en cuesta o escalonadas que serpentean con la pendiente de la ladera. Las manzanas de casas adosadas lateralmente forman hileras con corrales delanteros individuales o compartidos.

b) El pueblo en llano

Plano de Navamediana

Plano de Navamediana. Fuente: Ignacio Javier Gil Crespo

El segundo tipo de asentamiento corresponde a los pueblos de ribera o del llano, situados en la base del valle del Tormes, muy cerca del río. Éstos son: La Aliseda de Tormes, Zapardiel de la Ribera, Navamediana, Bohoyo, Navamojada, Los Guijuelos, Los Llanos de Tormes… etc.

 El tejido urbano esta vez no es alargado, sino centralizado; el pueblo se desarrolla alrededor de un núcleo que suele ser la iglesia o la plaza o principal. El hecho de que el paisaje sea más llano, facilita que las viviendas puedan tener un mayor desarrollo en tamaño, forma y funcionalidad, orientadas a la calle creando espacios urbanos muy definidos.

Características generales de las viviendas

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Sección de una vivienda típica. Fuente Ignacio Javier Gil Crespo
  • Son estrechas, profundas y, generalmente, de planta rectangular.
  • Los modelos más sencillos constan de una planta y un doblao (o sobrado); aunque también son comunes las viviendas de dos plantas.
  • La vivienda queda a media ladera, lo que facilita el acceso desde la calle trasera a la segunda planta/doblao o al pajar.
  • Debido a la pendiente del terreno, el piso inferior puede quedar semienterrado. Esta planta, a la que se accede desde el lado Sur, en algunos casos se destinaba a las cuadras para el ganado, aunque lo más frecuente es que ahí se encontrara la cocina, con la gran campana de la chimenea. En próximas entradas veremos la importancia de esta distribución de los elementos en relación al aprovechamiento calórico.
  • Las habitaciones (en la primera o segunda planta) solían contar con alcobas destinadas generalmente a los pequeños de la casa. En una época en la que la natalidad era bastante alta, nunca sobraban este tipo de estancias, llegándose incluso a dormir en despensas, pajares o establos.
  • Es habitual que el muro exterior sea doble y que se deje una cámara en la parte posterior con el fin de evitar humedades o filtraciones del terreno (recordemos que pueden estar semienterradas). Esta última cámara se utilizaba normalmente como despensa, fresquera o como cuarto patatero.
  • La vivienda y el establo podían llegar a compartir un mismo espacio, por lo que los habitantes eran tanto las personas como su ganado.
  • En estas casas no existía un espacio específico para el aseo y no se contaba con agua corriente ni caliente. Para lavarse, estos lugareños debían ir a la fuente a coger el agua y después calentarla en la chimenea con al ayuda de un caldero. Es lógico entender pues, que los hábitos de higiene no fueran óptimos.
  • En cuanto a las necesidades fisiológicas, lo más parecido a un retrete que existía era el propio establo. Al no haber posadas en los pueblos, los (entonces escasos) visitantes solían hospedarse en las propias casas de los aldeanos, y era habitual que incluso médicos, sacerdotes o marqueses hicieran sus necesidades entre caballos, ovejas o vacas.

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Vivienda con corral y cuadra adosada en La Herguijuela.
  • Al ser la ganadería y la agricultura la base económica y de subsistencia de las familias de la sierra, las dependencias auxiliares en torno a la vivienda cumplían funciones específicas de gran importancia. El corral adquiere un desarrollo muy importante para recoger al ganado. Se situaba en la parte delantera de la casa y a ellos se accedía a través de los portones carreteros.

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Portón carretero. La Herguijuela.
  • También, era habitual destinar una gran estancia al pajar con un hueco en las fachada posterior para la descarga del material llamado boquero, bocarón o piquero.
  • Un gran portal o atrio, formado por la prolongación de los muros y el tejado, solía preceder al acceso de la casa. Durante los meses en que se gozaba de una temperatura más suave era un lugar en el que las mujeres solían reunirse para charlar a la sombra mientras se dedicaban a la costura u otros quehaceres domésticos.

Hasta aquí este breve repaso por las características generales de los asentamientos y viviendas de Gredos. En la siguiente entrada profundizaremos en los materiales constructivos y el aprovechamiento energético de nuestras entrañables “casas viejas”. Pero si no podéis esperar (o queréis saber más sobre este tema) os dejo el link al estudio del que he tomado nota para este post, realizado por Ignacio Javier Gil Crespo“Arquitectura vernácula de la Sierra de Gredos y el Valle del Alto Tormes (Ávila): análisis tipológico, fundamentos constructivos y funcionamiento bioclimático”

Andrés M.