GREDOS EN FLOR (I)

Durante el pasado fin de semana he tenido el placer de participar como jurado para el IV Concurso de Decoración de Exteriores con Piornos en Flor.

Este año, como novedad se está desarrollando en dos partes, la primera abarca desde Hoyocasero a Navarredonda de Gredos, y la segunda desde Hoyos del Espino a Navatejares.

Gredos con piorno en flor

La primera parte es para la que he sido convocado junto a otr@s compañer@s, quedando gratamente sorprendido con los resultados.

Son varios los aspectos a destacar de las decoraciones en exteriores que he podido ver: originalidad, elegancia, trabajo, y sobre todo implicación popular.

Ahora os dejo las fotos que hice de aquellas decoraciones que he podido ver, y una disculpa, pues no están todos los que son, aunque si son todos los que están.

La semana que viene tendrá lugar el concurso a partir de Hoyos del Espino, y desde aquí os animo a que lo disfrutéis en vivo, merece la pena.

Carros de la Real Cabaña de Carreteros de Gredos

Real Cabaña de Carreteros

– Esta asociación, que pretende difundir la importancia de esta institución con más de cinco siglos de antigüedad, nos enseñó dos carros tirados por sus reses; uno de piorno florido amarillo y el otro de piorno “rozado” o arrancado como se hacía antiguamente para aprovecharlo como leña. A destacar: el piorno del segundo carro, fue enteramente rozado por Pedro, un señor de más de 70 años.

Iglesia y Torre de Navarredonda de Gredos

Iglesia de Navarredonda

– La decoración en la iglesia de Navarredonda se concentró en su portada con varios ramilletes flanqueando la entrada. La torre presentaba tres cascadas o alfombras de piorno que, junto con otras plantas formaban dibujos de diferentes colores.

Terraza del Bar El Cruce (Navarredonda de Gredos)

Terraza del bar El Cruce

– Utilizaron hasta 7 variedades diferentes de piornos en flor, junto a elementos tradicionales como cántaros, ruedas…etc.

Carnicería El Chuletón de Gredos (Navarredonda de Gredos)

Carnicería El Chuletón de Gredos

– Un planteamiento muy original, con un guiño a la cara sur de Gredos en forma de ramas de cerezo del Hornillo, el señor y la señora Piorno y un chuletón (como el nombre del establecimiento) haciéndose en una parrilla en las ascuas de este arbusto.

Farmacia, Fuente y Casas vecinales (Navarredonda de Gredos)

Farmacia y fuente de Navarredonda

– Los vecinos del centro de este pueblo se han puesto de acuerdo para decorar este espacio urbano con mucho gusto.

Casa Rural El Castillo del Abuelo Goyo (Navarredonda de Gredos)

Casa rural

– Con una cantidad reducida de piorno, han conseguido una decoración “minimal” pero con buen resultado. El punto de la ropa antigua en la cuerda de tender es una idea muy original.

Casa de Maribel y Asun (Navarredonda de Gredos)

Casa Particular

– Una decoración más barroca pero sin estridencias, elegante y adaptada a la arquitectura en la que se dispuso, aprovechando el crucero que tiene justo en frente.

Casa de Mario y Merche (Navarredonda de Gredos)

Bouquet

– Una idea novedosa, un gigantesco bouquet de piornos, con su lazo, en plena pradera de Navarredonda.

Restaurante el Rincón de Gredos (Navarredonda de Gredos)

Restaurante El Rincón

– Divertido planteamiento en el que todo el exterior estaba decorado con infinidad de botas de goma y paraguas reutilizados que actuaban como maceteros del piorno. A destacar, los carteles que identificaban cada una de las numerosas especies de piorno utilizadas.

Albergue Juvenil de Navarredonda de Gredos

Albergue de Navarredonda de Gredos

– Un dormitorio al aire libre colonizado por piornos en cabeceros, mesillas, lámparas… etc.

Parador Nacional de Gredos

Parador Nacional de Gredos

Nuestro Parador presentaba una decoración sobria en la que llamaba mucho la atención el gran medallón colgado en uno de sus ventanales y la entrada con cuatro cestillos colgados con telas.

Iglesia de San Martín del Pimpollar

Iglesia de San Martín del Pimpollar

– El grupo de trabajo que intervino en la iglesia de San Martín desarrolló una decoración elegante y llamativa. Una alfombra de piorno y flores moradas conducía a una escalera de mano decorada con ramilletes, pero lo que más llamaba la atención era la portada en la que se crearon tres arquerías, medidas al milímetro, a base de jarroncitos con ramos de piorno colgados por medio de cordones. En el pórtico, las andas utilizadas en las procesiones, estaban también decoradas y dispuestas simétricamente. En el crucero, grandes botellas contenían 4 ramos más.

Hasta aquí lo que yo ví, os emplazo a que veáis vosotros la siguiente parte del concurso en vivo el próximo fin de semana (de Hoyos del Espino a Navatejares)… no os defraudará…

Gracias por seguir el blog, su página en Facebook y compartir los contenidos para que todo el mundo conozca la riqueza cultural de nuestra tierra.

Hasta el próximo post

Andrés Martín

Licenciado en Historia del Arte

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MINOTAUROS DE GREDOS

Como sucediera cuando hablamos de Zacapeal, mi afición por la mitología griega ha vuelto a colarse en el título de un post.

Minotauro

Minotauros en el arte, pintura y mosaico

Pero que esta manía mía no os confunda, ya que no hablaremos -al menos literalmente-del mítico habitante del laberinto de Dédalo, hijo de Parsifae y el Toro de Creta. Lo tomo como símil basado en la hibridación que caracteriza a este monstruo mitad -superior- toro, mitad -inferior- humano. Esta unión, la del hombre y el Toro, en Gredos adquiere un significado especial, pues aunque actualmente sus pueblos son conocidos gracias al turismo, la ganadería siempre ha ocupado un lugar muy importante.

Vacas en Gredos

Vacas de raza avileña en la finca de Los Leños -Hoyos del Espino-.

Lógicamente en Gredos no hubo minotauros, pero sí hubo personas que se “transformaban en toros” el 17 de enero de cada año; se trataba de una diversión infantil, muy del agrado de los muchachos, y tan sencilla como auténtica…

Ilustración

Ilustración de "El Día de los Campañillos" en Aires de Gredos

Según Alfredo González -a quien agradezco la información e ilustraciones- en primer lugar, tanto niños como jóvenes se ponían al cuello cencerros de diversos tipos y tamaños que recibían un nombre concreto dependiendo del animal para el que estuvieran concebidos: changarros/as, cencerras, campanillos, picotas, truquillos/as, zumbas, piquetes, esquilas, arrieras, cañones…etc. Una vez hecho esto, corrían por las calles del pueblo haciéndolos sonar; es por ello que también se conocía esta celebración como “El Día de los Campanillos”.

Cencerros o campanillos

Campanillos o cencerros

Algunos de los chavales se  ponían cuernos auténticos que podían tener en sus casas, y, atándolos a un trozo de madera, se hacían pasar por verdaderas reses embistiendo a todo el que se encontraban.

Pero de entre todos los ingenios que se fabricaban para tal acontecimiento (y no eran pocos), el que más llamaba la atención era una cabeza de toro de mimbre blanca, cuyo lucimiento por parte de los mozos de mayor edad era un honor muy disputado. Se trataba de una refinada muestra de artesanía de las que hoy encontramos en extinción. Dicha cabeza, afortunadamente, se conserva; yo he podido verla y probarla gracias a la amabilidad de sus propietarios.

Cabeza de toro de mimbre

Cabeza de toro de mimbre y quien escribe probándola

Un ejemplar similar aparece mencionado en la obra de Benito Pérez Galdós El doctor Centeno:

             “…Y tanto repitieron los chicos aquel juego, que llegaron a organizarlo convenientemente, para lo cual tenía especial tino el gran Juanito del Socorro, sujeto de mucho tacto y autoridad. Era empresario y presidente, acomodador y naranjero. Dirigía las suertes y asignaba a cada cual su papel, reservándose siempre el de primer espada. A Felipe le tocaba siempre ser toro. [111]

Quisieron proporcionarse una de esas cabezotas de mimbres que adornan las puertas de las cesterías; pero no lograron pasar del deseo al hecho, porque no había ningún rico en la cuadrilla, ni aunque se juntaran los capitales de todos, podrían llegar a la suma que se necesitaba. Se servían de una banasta, donde Felipe metía la cabeza. ¡Con qué furor salía él del toril, bramando, repartiendo testarazos, muertes y exterminio por donde quiera que pasaba! A éste derribaba, a aquél lo metía el cuerno por la barriga, al otro levantaba en vilo. Víctimas de su arrojo, muchos caían por el suelo, hasta que Juanito del Socorro, alias Redator, lo remataba gallarda y valerosamente dejándole tendido con media lengua fuera de la boca.”

Benito Pérez Galdós El Doctor Centeno, pp. 111-114.

He de señalar que la única noticia que tengo de esta práctica en Gredos viene de Hoyos del Espino, por ello os agradecería que si en vuestros pueblos vivisteis algo similar, me lo contéis en la parte de comentarios, y así dar una visión más completa, ya que como se menciona en Léxico Español de los Toros de José Carlos de torres, este “Juego del Toro” estaba bastante extendido.

            “Nadie quería cargar con los cuernos, porque ha de saberse que, como el juego del toro estaba muy extendido, en las cesterías y en las tiendas de juguetes se vendían cabezas de toro de mimbre, que se encasquetaban las cabezotillas de los encargados de embestir. Abundaban asimismo otras más toscas y sumarias, aunque más terroríficas, porque consistían en unos cuernos de verdad montados en una tabla con dos asas que empuñaba el torito humano” (Paseíllo por el planeta, p.13). Juego de la sociedad tradicional de antaño.

José Carlos de torres, Léxico Español de los Toros, p. 451 

            Y ya que estamos con citas literarias concluyo aquí con una extraída del  libro Aires de Gredos, del ya mencionado Alfredo González, y a cuyo llamamiento me sumo…

“Habiendo descrito someramente en qué consistía esta fiesta, no me daré por satisfecho si no dejo sembrado en la mente de quienes en la actualidad disfrutan de la saludable alegría de vivir sus ilusiones en nuestro querido pueblo ¿Por qué no revivir esta tradición?. Con las facilidades que hay en la actualidad, con el envolvimiento y ayuda de las instituciones locales, con el talento y las ganas del hacer bien las cosas que caracterizan a los habitantes de Hoyos del Espino, con tanta buena gente, no será difícil que, en cualquier año próximo, se celebre una fiesta el día de San Antón que seguirá llamándose “El día de los Campanillos”

Alfredo González Tejado, Aires de Gredos, p. 215

Ganado vacunoGanado vacuno en Navacepeda de Tormes

Andrés M.