ROMANCES DE LA ABUELA (I)

Romance 1Hubo una época en la que las distracciones domésticas no consistían en vivir pegados a una pantalla. En aquellos tiempos, no tan lejanos para muchos, las sobremesas se hacían en torno a las grandes chimeneas de las antiguas casas de piedra.

Calientes de frente y helados de espaldas, los niños escuchaban lo que los adultos les contaban. Cantares, leyendas, juegos, todo tenía cabida en esos momentos, que debieron ser especiales, pues eran los únicos que las largas jornadas de trabajo diario dejaban para vivir en familia.

Entre las historias que se contaban, destacan algunos romances transmitidos de generación en generación, sobre todo de abuelas a nietas y de madres a hijas. Son romances medievales que podrían estar circulando por estas tierras, precisamente desde la época en que se crearon. Esto debe ser así, debido al hecho de que nos han llegado a  gracias a la transmisión oral, única vía de supervivencia para estas manifestaciones en un medio que hasta no hace mucho habitaban campesinos analfabetos (que no incultos).

El primer romance con el que me he topado es el de Don Jerónimo Morales.

Quiero agradecer a Urbana Veneros que lo compartiera conmigo: recitado de memoria como a ella se lo contó su abuela.

Y… ¿Qué tiene que ver un romance Burgalés con Gredos?, pues lógicamente, la temática no, pero el hecho de que fuera utilizado por sus habitantes como entretenimiento, hace que podamos englobarlo dentro de nuestra cultura local.

Por otro lado, a menudo se pierden estas obras en sus lugares de origen, y hay que encontrarlas en otros, que pueden ser inesperados. Dejo pues constancia de esta composición, por si algún burgalés, investigador o amante de la literatura medieval busca información a este respecto.

Mientras lo escribía he notado algunas discordancias métricas y de rima, pero pensemos que el modo de transmisión oral siempre afecta a este tipo de literatura (¿habéis jugado al teléfono “escacharrao”? pues lo mismo sucede aquí…). Aunque se perciba alguna anomalía, estas modificaciones parecen ser mínimas pues no afectan a la coherencia del discurso.

Sin nada más que agregar, ¡disfrutad de la lectura!:

ROMANCE DE DON JERÓNIMO MORALES

En Burgos, ciudad en sí rica, populosa y grande,
cuya claridad despide destellos en grandes cristales,
en esta ciudad vivía Don Jerónimo Morales,
caballero noble y rico, de esclarecido linaje.
Este tal se enamoró de una dama cuyo arte,
cuyo grabo y hermosura es envidia de deidades.
Tanto se quieren los dos, que noche, mañana y tarde
les tira el amor saeta, repartiendo en ambas partes.

Romance 3

Sin darse cuenta su dama, Don Jerónimo Morales
determinó de pedirle para con ella casarse,
pero Don Pedro Zarzuela, que es de aquella dama el padre,
llegan a pedirla y dice pues mi señor, que no place,
yo también fuera dichoso, pero no quiere su madre,
ni tampoco sus hermanos, que no quieren que se case.
Romance 2Se retiró el caballero más corrido que  cobarde,
diciendo “Señor, le estoy muy agradecido, y en que le sirva, me mande”,
y en un discreto papel, a Doña Andolfa dio parte,
ella contestó al instante: “No te detenga el dictamen;
para la noche a las doce hablaremos donde sabes”.
A la hora convenida, estuvo allí vigilante
y le dice “muy bien sé que me has pedido a mis padres,
mas la razón que te han dado, muy bien la sé
mas no es fácil, estorban tu gusto y mío
y también mi padre y madre
Romance 5
prevente luego de armas, para mañana a la tarde,
que a la huerta de las flores, quieren ir a recrearse.
Previno dos carabinas, ocupándola en parte
debajo de sus vestidos para guardia de su amante.
Al día siguiente fueron a la huerta a recrearse,
pero ya ocupaba un puesto Don Jerónimo Morales.
Los hermanos que le ven, se revisten de coraje
y a él se van como fieras, diciéndole: “¡Vil!, ¡infame!
hoy has de morir aquí, sino, que el cielo te vale”
Don Jerónimo responde: “Poco soy y a que esto baste,
porque queréis apartar de mí, clara vista a un ángel”.

Romance 5

De los tres derribó a dos, revolcándose en su sangre,
y el otro viéndose solo, y que lloraba su madre
dice “Perdida es mi vida, porque tu rigor es grande,
y veo que tu justicia acaso importa y vale.
Perdón te pido si acaso te sirves de perdonarme
y que emires por mi hermana que es de noble y leal sangre”.
“Sí lo haré pues que me toca, y así la Virgen me ampare,
me ayude y me favorezca como una esposa admirable,
y montando en una yegua, que volaba por el aire,
por poner la prenda en salmo para con ella casarse,
apenas había andado dos leguas, y no cabales,
cuando un mortal accidente le dio la vida remate.
Allí, echa mil juicios, allí dice: “Mi linaje,
mi honra, crédito y casa, perdido que aquesto hace,
porque muerta esta mujer, a mí han de acumularme.
El alma diera al demonio, de buena gana al instante,
puesto que de estos peligros, que estoy metido me saque”.
Apenas lo pronunció, cuando ya vio vigilante
un hombre de muy buen porte que se le acercó al instante,
y le dice “¿Qué me quieres?, yo soy el demonio, y baste,
como de mí te has valido, vengo a tus necesidades.
Dices que darás el alma, pues si haces escritura será fácil remediarte”.

Demonios

Al punto sacó una daga y sangre en un brazo hace
y estos renglones escribe, poniendo palabras tales:
“A los demonios entrego, mi cuerpo y alma al instante,
puesto que me favorecen, en tan excesivo trance”,
mas el demonio le dice: “Tú del pecho has de sacarte,
esa reliquia que guardas, si quieres que te acompañe”.
“Eso no lo haré señor, que me condene o que me salve,
conmigo tiene que ir, pues poco peso me hace”.
Año y medio caminaron los dos por ciertos parajes,
disfrutando a su manera, sin que nadie lo estorbase,
mas estando este tal jugando  con otros dos una tarde,
le dieron tres estocadas que la menor fue bastante
para quitarle la vida a Don Jerónimo Morales.
Allí comenzó a llamar a su Santísima Madre,
mas los malditos demonios, le dicen: “Mal bolinable,
no tienes a quien llamar, pues aquí nadie te vale,
cinco mil por ti venimos, que eres nuestro, bien lo sabes.

Demonios 2

Esta escritura lo dice, hecha de tu mano y sangre,
y cogiéndole furiosos, se lo llevan al instante
pero a mitad del camino se le apareció radiante
el Santo Cristo de Burgos y su Santísima Madre,
que es la Virgen del Pilar, los Evangelios y un ángel
y le dice: “Levanta devoto mío, tus devociones te valen,
tus ruegos te favorecen, los Evangelios y el ángel”.
Y aquí termina la historia de Jerónimo Morales,
que yo aprendí siendo niña, de la mano de mi madre
Andrés Martín
Licenciado en Historia del Arte

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2 pensamientos en “ROMANCES DE LA ABUELA (I)

  1. 0110:224 La Condesita (á) (ficha nº: 3964)

    Versión de Aliseda de Tormes (ay. Santiago de Tormes, ant. Aliseda de Tormes, p.j. Barco de Ávila, Ávila, España). Recitada por Bonifacia Aliseda Flor (79a). Recogida por María Luisa Sánchez Robledo, 1944. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 4 (1970), p. 161, nº V.169. 085 hemist. Música no registrada.

    Hoy se marcha el conde Bado, hoy se marcha hoy se va;
    2 los ojos de la condesa no cesaban de llorar.
    –Dime ¿por cuántos días, por cuántos meses te vas?
    4 –No me preguntes por días, por años preguntarás;
    si a los siete no he venido, a los ocho pués casar.–
    6 Los siete van muy corridos, los ocho corriendo van;
    un día yendo a misa con su padre fue a encontrar
    8 –Hija, ¿por que no te casas? –Padre, ¡Cómo he de casar!,
    si el conde Bado se ha ido y no ha vuelto nunca más.
    10 Me eche usted la bendición, padre, que me le voy a encontrar.
    –Mejor es la de Dios, hija, que es más buena y dura más.
    12 –Me eche usted la suya, padre, la de Dios me alcanzará.
    La de Dios y la de usted, ambas las quiero llevar.–
    14 Se vistió de rica seda y encima un tosco sayal;
    con la cayada en la mano ha empezado a caminar.
    16 Siete meses por la tierra, otros tantos por el mar,
    de día por los caminos, de noche por un jaral.
    18 Al llegar a Barcelona caballos vio pasear:
    –¿Cúyos son esos caballos de hierro y vuelta señal?
    20 –Del conde Bado, señora, mañana se va a casar.
    –Dímelo tú, pajecito ¿dónde vive o dónde está?
    22 –En el palacio, señora, dentro ya de la ciudad.–
    Siete vueltas dio al palacio donde el conde solía estar,
    24 y al cabo de las ocho con el conde vino a dar:
    –Limosna me des, buen conde, limosna me puedes dar;
    26 al entrar en Barcelona se me ha acabado el caudal.
    Echó mano a la bolsa y un ochavo la fue a dar.
    28 –¡Ésta no es la limosna que el conde solía dar!
    Echó mano a la bolsa y otro cuarto la fue a dar.
    30 –No es ésta la limosna que el conde solía dar.
    –Suba arriba, la romera, suba arriba y comerá,
    32 que sólo el verla la cara, me he empezado a enamorar.
    –Siéntase la romera, la ha empezado a preguntar:
    34 –¿De qué tierra es la romera, de qué tierra o qué lugar?
    –Soy de Francia, buen conde, de Francia o de más allá.
    36 [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .] qué se suena por allá?
    –Que el conde Bado se ha ido y no ha vuelto nunca más.
    38 Con ansia en el corazón su esposa le ha ido a encontrar.–
    Esto que ha oído el conde, se ha desmayao para atrás.
    40 –Metan presa a la romera, que al conde matado ha.
    –A mí no me han de apresar, ni tampoco hacerme mal,
    42 que apenas le dé la mano él se ha de levantar,
    que este hombre es mi marido y éste conmigo se va.–

    Andrés, te mando este romance recogido en La Aliseda y que está registrado como tal.

    • Muchas gracias Jesús…
      Me encanta cuando hacéis vuestras aportaciones al blog, que como ya dije, es tan mío como vuestro y juntos vamos descubriendo cosas tan interesantes como el romance que me dejas.
      Un saludo!

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